“La aplicación de pruebas es fundamental para la estrategia de retorno, porque uno tiene que estar seguro de que está regresando a un entorno seguro donde va a haber un grupo de personas reunidas en un espacio sano, esto evitará la redispersión”, dijo en entrevista el doctor Luis Alonso Herrera, director del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen). “Utilizar las pruebas en poblaciones controladas tiene una ventaja, porque se conoce a las personas y se les puede dar un seguimiento, eso es fundamental para la población”.

Luego de que se han anunciado diversas etapas de regreso a las escuelas, oficinas y espacios públicos en general, para el especialista es importante que dentro de este programa de retorno a las actividades se piense en la mejor manera de muestrear individuos en un tiempo razonablemente corto para conocer la seguridad del entorno.

Explicó que estos espacios controlados son propicios para el seguimiento, pues no solamente se requiere una prueba de inicio, se requiere un programa de muestreo constante y longitudinal, porque la posibilidad de contagio está presente todo el tiempo .

Sobre la evidencia, dijo que el Inmegen desde hace meses ha estado trabajando con muestras procesadas que corresponden a personas que trabajan en el ámbito presencial, ya sea privado o público, y con los resultados del testeo se ha podido demostrar un impacto en la positividad de los grupos que se han vigilado, “porque los identificas en etapas tempranas, la gente que va a trabajar y sale de casa, sale cuando mucho con sintomatología leve o asintomáticos, al detectarlos justo en etapa temprana se tiene la oportunidad de que por un lado exista éxito  en su manejo y tratamiento y, por otro, que no generen focos de contagio”.

Con esto se logra disminuir la positividad en los grupos y además se logra prevenir que existan estas explosiones de individuos portadores dentro de las áreas de trabajo; y reiteró:  “Esta estrategia si debe ser implementada, debe de incluir acciones de gobierno pero también el ámbito privado debe hacerlo, es una combinación de esfuerzos que al final nos afecta a todos”. 

¿Qué pruebas utilizar?

El doctor Herrera confirma que la prueba PCR en tiempo real se ha constituido desde el principio como el estándar de oro en los procesos de detección y diagnóstico para personas sintomáticas y asintomáticas, debido a su mayor sensibilidad (arriba del 95%) y especificidad muy alta.

A partir de ahí se han tratado de desarrollar otras pruebas que vencieran un poco las dificultades técnicas que tiene la implementación de un programa basado en detección con pruebas de PCR, “en México, sobre todo nos referimos a una infraestructura de laboratorios altamente especializados en biología molecular, es necesaria porque son ellos los que llevan a cabo el proceso de detección, esa infraestructura se ha ido construyendo a lo largo de un año que lleva la pandemia, pero aun así no existen suficientes instituciones que puedan hacer el número de pruebas que se requieren para un programa de vigilancia basado únicamente en pruebas de PCR”.

Por eso se buscaron otras alternativas como las pruebas rápidas de antígeno, esto se fue probando y desechando pero finalmente el mundo ha demostrado que el uso de pruebas rápidas aunque podría brindar una solución de uso masivo y detección de individuos portadores, siguen teniendo dificultades pues su sensibilidad no es tan buena.

“Con los ensayos que hemos hecho en distintas poblaciones aquí en la Ciudad de México, nos ha mostrado que las pruebas de antígeno tienen una sensibilidad no más allá del 70%, esto quiere decir que 3 de cada 10 personas a las que les digamos que son negativas pueden ser portadoras”. Aunque se ha argumentado que esas personas portadoras podrían estar en la etapa final de la infección y difícilmente podrían contagiar a su entorno, el equipo en el Inmegen no está tan seguro de eso, pues en los análisis donde se detectan falsos positivos la mitad todavía presenta cargas virales considerables con potencial de contagio.

Hoy, empresas científicas como Thermo Fisher Scientific están trabajando en eficientar las pruebas PCR, por ejemplo, esta compañía anunció el lanzamiento de un programa en Estados Unidos para apoyar los esfuerzos en el regreso a la enseñanza, la política de este país quiere apostar por las pruebas como un paso crítico en la recuperación de la pandemia, asignando 10,000 millones de dólares para realizar pruebas.

El doctor  Alonso Herrera concluye que a pesar de que las campañas de vacunas contra Covid-19 avanzan significativamente, el testeo no debe dejarse como parte de las herramientas para combatir la enfermedad. Por ejemplo, hoy Ugur Sahin, director del laboratorio BioNTech ha puesto en la mesa la necesidad de una tercera dosis del fármaco de Pfizer-BioNTech para garantizar el mantenimiento de la máxima inmunidad, ya que estudios revelaron que la efectividad de la vacuna baja de 95% a aproximadamente 91% después de seis meses, por ello “es recomendable que la tercera dosis se aplique entre 9 y 12 meses después de la primera”.

nelly.toche@eleconomista.mx