Antonio y Laura, dos creadores teatrales, deciden pasar una temporada en Guanajuato para realizar una obra relacionada con el espiritismo que trata sobre una mujer que pierde a su novio en un accidente y va con un médium para invocarlo y volver a verlo.

Los actores se encuentran ensayando la escena de la invocación cuando algo inesperado ocurre; sin querer aparecen dos espíritus del siglo XIX, amantes que vivieron un final trágico y que aprovechan la ocasión para volver a verse.

La historia anterior corresponde a la trama de la obra de teatro Soneto para dos almas en vilo, escrita y dirigida por Martín Zapata, con las actuaciones de Diana Sedano y Manuel Domínguez.

Martín Zapata nos cuenta más al respecto: Lo que sucede es que son invadidos por dos fantasmas. Así pues, los actores interpretan a dos personajes simultáneamente. Que dos personajes estén en un mismo cuerpo y se contesten, genera situaciones que son cómicas .

Sin embargo, detrás de todo eso hay una historia trágica de los dos fantasmas, una equivocación que interrumpió su amor. Y es a través de esta situación que ellos pueden volver a comunicarse: Comienza una confrontación de visiones entre los personajes del siglo XXI y los del XIX. Dos maneras de ver el amor y la relaciones .

En un principio, Yo quería hacer una obra sobre un director y una actriz, sobre dos creadores, y poder ver las posibilidades de relación que tuvieran: de admiración, de enamoramiento, de hartazgo, etc. Pero me pareció que no era suficiente hasta que pensé en tener otros personajes, a estos fantasmas del sigo XIX, y eso terminó de darle la vuelta porque son lo opuesto a nosotros.

Los fantasmas ven el amor y el mundo bajo la idea de Dios y de como tienen que ser las cosas. Los dos personajes contemporáneos también cuestionan al encontrarse con estos fantasmas. Al final todo es una especie de cuestionamiento sobre si lo que creemos es real o no .

Para el autor, el contraste de pensamiento conlleva un aprendizaje importante para los personajes contemporáneos, quienes aprenden el valor absoluto del amor y el valor para lanzarse hacia él, gracias a la admiración y hacia el amor que se tenían los fantasmas.

Martín ahonda al respecto: Esta modernidad nos ha hecho así: me enamoro, pero más o menos, sí soy fiel pero no soy fiel... el personaje contemporáneo de Antonio es ateo, salvo cuando tiene miedo; creemos cuando nos conviene. Según esta obra, todo es a medias .

Ante lo anterior, se le pregunta al dramaturgo y director si antes, las relaciones amorosas eran más fáciles: Yo creo que es más complejo ahora. Antes era más sencillo, pero también más intenso y con limitaciones terribles, pero por ejemplo, la relación de los fantasmas termina en asesinato: él piensa que ella le es infiel con su confesor, y la mata, pero es una equivocación. El personaje contemporáneo confronta al fantasma y le dice que equivocación o no, eso no es razón para matar a una mujer. Al final, encontré más preguntas que respuestas en esta obra, pero hay algo en la trama que nos permite aceptar ciertas cosas de nosotros que son importantes. La historia termina de una forma transgresora que cuestiona al espectador .

Soneto para dos almas en vilo se presentará los martes y miércoles a las 20:00 horas, a partir del 18 de abril en el Teatro Benito ?Juárez (Villalongím 15, Colonia Cuauhtémoc).

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