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Arte e Ideas

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El Teatro de Bellas Artes, renovado

Las innovaciones, arreglos y reformas no sólo eran deseables y necesarias, eran ya de verdad imprescindibles.

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A las carreras pero a tiempo, la noche del pasado viernes 19 de noviembre, el Teatro del Palacio de Bellas Artes reabrió sus puertas tras dos años de remodelación y renovación, dando así inicio al fin de semana de celebraciones por los 100 años del inicio de la Revolución Mexicana y pie a una nueva etapa del magnifico recinto en que, tal parece, que sus múltiples virtudes y utilidades tendrán nuevo brillo, pero en la que también se mantendrán algunos de sus vicios.

Después de la que fue, sin duda alguna, la mejor versión del Himno Nacional que este cronista ha escuchado en su vida, a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro del Teatro de Bellas Artes, los funcionarios Teresa Vicencio, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes; Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; Alonso Lujambio, secretario de Educación Pública, y el presidente Felipe Calderón ofrecieron discursos (distinguidos en el programa como Bienvenida , Palabras , Salutaciones y Mensaje , respectivamente) cuya emotividad sólo estuvo empañada por el hecho de que, en esencia, todos dijeron lo mismo: qué maravilla que el Palacio de Bellas esté abierto una vez más y cuánta falta hacían las renovaciones.

Correspondió a Calderón hacer el recuento de los arreglos e innovaciones que en dos años de trabajo se hicieron al Palacio.

Los nuevos brillos

Las innovaciones, arreglos y reformas no sólo eran deseables y necesarios, eran imprescindibles. Más allá de las nuevas butacas, las distancias entre las filas de las mismas y los nuevos barandales, que como público se agradecen muchísimo, cabe destacar:

a) La maquinaria para subir y bajar plataformas que remplazó al sistema de pistones que databan de 1908, cuando se empezó a construir el edificio (la construcción tardó casi 30 años hasta la inauguración el 29 de septiembre de 1934).

b) La nueva concha acústica, casi la única innovación que el público que asistió a las funciones de este fin de semana pudo disfrutar a plenitud, y que realza considerablemente el desempeño de los músicos, además de cambiar cosas como los rebotes en la cúpula por los que el público del tercer piso oía del lado izquierdo lo que sucedía del derecho y viceversa.

c) La nueva isóptica. El escenario tenía una inclinación que permitía a todo el público ver lo que sucedía hasta el final del escenario, pero perjudicaba el equilibrio de los bailarines. Ahora el escenario está en forma horizontal y lo que se cambió fue la elevación de la butaquería.

d) Entre las cosas que no se pudieron ver pero que no cabe duda de que serán muy útiles se pueden contar los sistemas robóticos de luces y de sonido.

Los vicios, difíciles de erradicar

Sin embargo, no todo es brillo, hay algunos rincones que, a pesar de haber sido denunciados varias veces en el pasado por compositores y teatreros, permanecen un tanto oscuros y se hicieron evidentes desde la ceremonia de reapertura.

Estos son, por un lado, la ausencia de compositores contemporáneos mexicanos en los programas, empezando por el de la reinauguración, para el que sólo se comisionó una obra, a Federico Ibarra, que se tocó junto con piezas de Chávez, Moncayo y una selección de piezas para coro de diversas óperas del repertorio universal.

Por otro lado, hay que destacar que a pesar de que la sala principal del Palacio recibe el nombre de Teatro, es esta disciplina la que menos se ve ahí y, por decirlo de alguna manera, el recinto es la casa de la Sinfónica Nacional, de la Compañía Nacional de Ópera y de las de Danza y Danza Folclórica, pero no de la Compañía Nacional de Teatro.

Entre costos y funciones

680 millones de pesos se gastaron aproximadamente.

31 de diciembre, el día en que se sabrá el costo total, pues entonces termina el pago a proveedores.

29 funciones se darán como parte de la Temporada de Reinauguración del recinto. Destaca el montaje de la ópera Fidelio .

mlino@eleconomista.com.mx

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