“La música de Mozart es tan transparente que te hace sentir y te mueve fibras”, nos dice emocionada la soprano Anabel de la Mora, quien participará en el espectáculo Por siempre Amadeus. Réquiem de Mozart, un espectáculo con cerca de 200 artistas en escena, y que se presentará el próximo 7 de noviembre en el Auditorio Nacional.

“Esa cantidad de aristas en escena no se ve en eventos de ópera”, remata la cantante, quien afirma que el espectáculo tendrá muchas sorpresas: “Los creadores deseaban hacer algo diferente al espectáculo de Carmina Burana. El réquiem de Mozart es una misa basada en textos latinos donde se presenta un acto litúrgico católico con el cual se antecede a un funeral”.

El Réquiem en Re Menor (KV 626), es la última obra de Mozart, la cual no pudo terminar a causa de su fallecimiento.

El espectáculo Réquiem de Mozart, producido por Cenit Espectáculo, trata a la música y la danza como un solo ser y al hombre como un ente indivisible compuesto de tres aspectos, físico, mental y espiritual.

El estreno de este espectáculo será a beneficio de la Fundación Reintegra, que trabaja a favor de la justicia social, equidad de oportunidades y derechos para que los jóvenes puedan construir un proyecto de vida alejado de la violencia.

En el espectáculo participa el coreógrafo George Céspedes y el primer bailarín Rasta Thomas, destacado por su participación en el Ballet Kirov, el American Ballet Theatre, el Ballet Imperial de Rusia, el Ballet de España y el Ballet Universal de Corea, entre otros.

Participan también el grupo Danza contemporánea de Cuba, que a lo largo de su historia ha realizado más de 28 estrenos; el coro EnHarmonia Vocalis y la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la batuta de Carlos Miguel Prieto.

La dirección escénica está a cargo de Pepe Olivares, actor y productor mexicano. Y junto con Anabel de la Mora estarán Guadalupe Paz (mezzosoprano) y Víctor Hernández (tenor).

Anabel De La Mora

La soprano Anabel de la Mora es originaria de Guadalajara, Jalisco. Su acercamiento a la música data de 1993, cuando tenía apenas siete años y desde ese momento esta actividad se ha convertido en algo vital para ella: “Llega un punto en que la música se convierte en una necesidad, es como la medicina para el alma. Cualquier persona que haya experimentado, en cualquier momento de su vida, estar dentro de la música, es imposible dejarla”.

Sin embargo, no fue hasta los 21 años que decidió tomarlo como parte de su vida: “Esta música (la música clásica) te da más de lo que imaginas (...) el simple hecho de sentarte en una butaca y escuchar a una orquesta realmente te hace sentir, te hace pensar, y es una cosa inexplicable. Como solemos decir, es una conexión directa con Dios”.

De la Mora ha ganado diversos concursos nacionales e internacionales como Iberoamericano Irma González 2012 y el Carlo Morelli 2010. Ha trabajado con las orquestas más importantes del país y directores de talla internacional.

Entre los debuts más importantes están La flauta mágica, de WA Mozart, como La reina de la noche y Papagena, con la Compañía de Ópera de Bellas Artes, dirigida por el maestro Iván Reinoso; en Orfeo y Eurídice como Eurídice, dirigida por el maestro Gabriel Garrido; en Rigoletto como Gilda, con la Camerata de Coahuila dirigida por el maestra Ramón Shade y en Elixir de Amor de G. Donizetti como Adina; en Die Fledermaus como Adele, con la OFJ, y también con Pro Ópera en El Conde Ory de Rossini, como La Comtesse de Formoutier.

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