Tijuana, Baja California.  “Sí, podría ser como el loco de Valle de Guadalupe (risas).  YO creo que así me ven algunos pero creo que en la zona faltaba un hotel moderno con una arquitectura  minimalista y nos  ha ido muy bien con el concepto de Agua de Vid”, señaló en entrevista su dueño Nacim Fadl, empresario textil.

Pero la historia de Fadl es muy interesante. Todo comenzó con un viaje a Valle de Guadalupe para comprar unas botellas con sus amigos, pero al principio, todo fue una pesadilla.

“Soy de Satélite y de hecho no me gustaba tanto el vino pero quería tener una cava y con un grupo de amigos armamos el viaje. El primer día no fue sencillo llegar al Valle, de hecho, tuve que cambiar mi vuelo y aterrice por la noche fastidiado y no, no  fue un buen inicio”, agregó.

Pero entonces, la magia de Valle de Guadalupe comenzó a atraparlo, inició su visita por las bodegas: Decantos, Adobe de Guadalupe  y Monte Xanic; comenzó a disfrutar de la gastronomía  y a conocer a la gente del Valle que tiene una magia especial. 

“Me enamoré y tenía que hacer algo aquí… y así nació Agua de Vid, un sueño, un proyecto de arquitectura sustentable con arquitectura abierta y minimalista con materiales reciclados de la zona”, agregó.

El hotel, en medio del valle, tiene habitaciones de concreto y grandes ventanales; pisos geométricos, cortinas de mezclilla y tubos y focos vintage de iluminación con un restaurante espléndido, terraza  espectacular y una zona de Glamping con una fogata en medio que se prende en la noche para llamar a la convivencia.

Pero para el Valle de Guadalupe, Agua de Vid, es una construcción futurista de  piedra y madera pero tan arriesgada como si fuera  de otro planeta por su diseño que rompe el entorno “romántico” con una estructura abierta hecha con materiales de la zona y un concepto sustentable pero un lugar de ensueño que incluye SPA y todas las comodidades posibles  en cada una de las 24 habitaciones que tiene.

“Hemos ido rompiendo paradigmas y hasta prejuicios en la zona, digo, me llevo muy bien con la mayoría de la gente pero los idealistas no me ven con muy buenos ojos (risas)  pero tengo 35 años y quería algo espectacular con más ambiente y música”.

Así, Agua de Vid fue sede de algunos eventos alrededor del Guadalupe Valley Fest, un festival de música que atrajo a jóvenes, un nuevo turismo a la zona.

“Vinieron muchos de México Tijuana,  Mexicali , San Diego, Los Ángeles y fue la mezcla perfecta y ahora por las noches tenemos djs y fiesta pero siempre cuidando la tranquilidad de los huéspedes”, dijo.

Nacim Fadl, quien se emociona al hablar de su fantástico hotel, de la música y de sus planes para el futuro.

“Creo que en este año vamos a poder estabilizar el plan financiero, viene una buena época con las vendimias y la idea es seguir invirtiendo en hoteles con una arquitectura abierta y minimalista con materiales reciclados de cada zona primero en Ensenada y luego en Todos los santos donde hay un boom en gastronomía, un pueblo mágico frente al Pacífico que es espectacular”. 

Un chef  veinteañero

Un tema especial en Agua de Vid es el restaurante, se llama Pancracia y el chef es Diego Zavala, quien apenas tiene 22 años de edad.

“Trabajé en el restaurante Misión 19 de Javier Plascencia en Tijuana donde viví bajo mucha presión y un día llegue a Agua de Vid porque estaban buscando un chef y yo venía de asistente pero las cosas comenzaron a suceder”, explicó Zavala.

Nacim Fadl, disfruta la comida pero no es un experto, de hecho, no come mariscos, los ingredientes estrella de Ensenada.

“Si va a ser por mis gustos vamos a quebrar (risas) pero tenía un equipo, hubo un concurso para encontrar al chef y después comencé a tener ciertos problemas con el elegido hasta que tuve que tomar una decisión y decidí darle la  oportunidad a Diego quien de inmediato tomó la operación del restaurante y ha sido maravilloso”, señaló el dueño de Agua de Vid, mientras devora un aguachile de res.

Diego solo sonríe, mientras reconoce que es explosivo en la cocina, por lo que ser el chef de Agua de Vid ha sido un reto.

“Estoy madurando y manejando con inteligencia estar en la cocina y lo interesante es que estoy creciendo junto a  todo esto y  puedo experimentar con los platillos  que hasta ahora le gustan mucho a la gente”.

El Pulpo tatemado, los sopes de chamarro, el agua chile de res, Sashimi, los quesos y cada uno de los platillos del chamaco Diego Zavala son dignos de premios y aplausos de pie ante su sabor, la osadía y los ingredientes maravillosos de la zona, un lugar que crece como la espuma y que guarda muchos secretos: uno de ellos es Agua de Vid.

[email protected]