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Arte e Ideas

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Divas y pioneras del teatro y el cine mexicanos

Mujeres que, desde el escenario o el set, fueron pioneras del feminismo, cuyas imágenes se resguardan en la colección Monsiváis.

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El Museo del Estanquillo hace una nueva inmersión en las colecciones de Carlos Monsiváis para gestar su nueva exhibición: Escenas de pudor y liviandad, una evocación de 10 divas del teatro y de los albores del cine mexicano que rompieron los esquemas de pudor de la sociedad y fueron, desde sus trincheras, figuras y portavoces imprescindibles de la cultura nacional tanto como fueron precursoras de la liberación femenina.

Virginia Fábregas, Esperanza Iris, Mimí Derba, María Conesa, Lupe Rivas Cacho, María Teresa Montoya, Celia Montalván, Dolores del Río, Lupe Vélez y María Félix son las figuras polifacéticas que se abordan y de las que Monsiváis tenía fotografías, además de algunos afiches ilustrados que anunciaban varias de sus películas. Todo ello fue complementado con audios de algunas de sus interpretaciones musicales, aportación de la Fonoteca Nacional, recortes de prensa de la época y momentos fílmicos de cada una.

“Monsiváis extrajo de ellas significados, interpretaciones, actitudes y la ideología de una época. Vio que esas mujeres eran el inicio de la liberación femenina; diosas de una religión que nadie se tomará la molestia de inventar”, escribió Pável Granados, musicólogo y director de la Fonoteca Nacional, en su texto de presentación de la muestra.

Mujeres que cambiaron paradigmas

De Virginia Fábregas se muestran imágenes de los rodajes de algunas de sus películas, como una destacada composición fotográfica de la actriz durante el rodaje de Fruta amarga (1931) y otras fuera del set, como una junto a su hijo, Manuel Fábregas.

La exposición retoma textos que Carlos Monsiváis escribió sobre cada una. De Fábregas, por ejemplo, el escritor y cronista refirió en su libro Amor perdido que: “Es, según abundantes testimonios, una de las mejores actrices que este país se ha regalado a sí mismo”.

De Esperanza Iris, además, se incluyen tres audios de sus interpretaciones de la fonoteca de temas como “La princesa del dólar” (1911), “La princesa de los Balcanes” (1937) y “¿A poco no?” (1938). Ahí mismo, una joven que visita la exposición dice sorprendida: “¡1914!”, mientras señala la fotografía en la que Esperanza Iris aparece en una reproducción digital maximizada a partir de la original. “¡Mira los zapatos!”, señala la visitante al calzado de la también fundadora del hoy conocido como Teatro de la Ciudad, quien vestía unas peculiares y diminutas zapatillas de tacón de la época, atadas con cordones a los tobillos.

En contraste, instantes más tarde una señora con su pareja señala la misma imagen con emoción y se acerca para confiarle algo: “Era de las que enseñaban todo”, le dice murmurando.

Mimí Derba y María Conesa

El espacio de Mimí Derba la destaca como una figura de autoridad, inteligente y bella. En una imagen luce imponente, sentada, recargando el mentón sobre su mano derecha, en una gran silla que se asimila a un trono. También se muestra otra imagen de la colección Monsiváis, donde Derba aparece en el rodaje de la cinta La tigresa, codirigida por ella, lo cual la convirtió en la primera mujer en hacerse cargo de una película de ficción en México.

De María Conesa se destaca cómo con su presentaciones escénicas despertó las pasiones de caudillos de la Revolución como Pancho Villa y Emiliano Zapata. Sobre ella Monsiváis escribió en el libro que da nombre a la muestra, Escenas de pudor y liviandad (1988): “Imagen de la Revolución Mexicana, la que se iniciaba en las noches de la capital tomada por diversas facciones, en el momento en que los caudillos y sus segundos hacían de los teatros su campo de batalla erótico, invadían camerinos, enviaban montañas de rosas, raptaban a las inaccesibles y expulsaban a las demasiado accesibles”.

Otras divas imprescindibles

Una joven mira un mural con los rostros de todas las divas en evocación. Señala a una mujer de piel blanca de cabello negro y rizado, de mirada profunda y con carácter. “Esa es la Montoya. Lo sé porque mi mamá ve sus películas y me dice siempre cosas sobre ella”, le dice a su acompañante sobre María Teresa Montoya, actriz y cofundadora de la Asociación Nacional de Actores, junto con Mario Moreno Cantinflas, Jorge Negrete y Sara García.

Lo mismo se muestran fotografías de la Colección Monsiváis con Celia Montalván, pionera del cine mudo nacional y actriz de cintas internacionales como Toni (1935), de Jean Renoir, o Lupe Rivas Cacho, de la cual el acervo del Estanquillo resguarda una importante colección, donada por el pintor Tomás González, gran amigo de Rivas Cacho.

También aparecen Lupe Vélez, Dolores del Río y María Félix, tres mujeres trascendentales de la relevancia de la participación femenina en el teatro y el cine nacional. Lupe Vélez, como una de las primeras mexicanas en hacer carrera en Hollywood, lo mismo de Dolores del Río, quien participó en cerca de 28 películas en la industria norteamericana y también de cintas importantes en México como María Candelaria (1944), dirigida por Emilio el Indio Fernández, o La malquerida (1949), filmada junto a Pedro Armendáriz.

Por último, María Félix, con imágenes de sus cintas reconocibles a pesar del tiempo, como Río escondido (1947), La devoradora (1947) y Enamorada (1946). Las dos primeras cintas le merecieron dos premios Ariel a mejor actriz de sus cuatro obtenidos.

Escenas de pudor y liviandad permanecerá en la sala de exposiciones temporales del Museo del Estanquillo hasta el próximo 15 de septiembre.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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