El primer hotel St. Regis, ubicado en la Quinta Avenida y la Calle 55 en la ciudad de Nueva York, fue fundado por John Jacob Astor IV, hijo de la legendaria socialité Lady Astor, en el año de 1904.

Lady Astor comandó la sociedad neoyorquina de esa época, creando y seleccionando el exclusivo grupo de The 400 cuyas costumbres, consideradas exóticas por los ajenos a ellos, significaron un nuevo estilo de lujo y comodidades.

A ella se le atribuye que el nuevo hotel ofreciera detalles como flores frescas todos los días, mayordomos estilo inglés, five o’clock high tea service, cenas a medianoche y otras supuestas extravagancias similares. El hotel St. Regis Mexico City (Paseo de la Reforma 439, colonia Cuauhtémoc, tel. 228-1800), primero de su tipo en Latinoamérica, abrió sus puertas en otoño del 2009, en un impresionante edificio localizado en una de las mejores esquinas del Paseo de la Reforma.

El inmueble fue diseñado por el internacionalmente famoso arquitecto César Pelli, con interiores por Yabu Pushelberg y murales de los artistas mexicanos Gabriel Macotela y Pablo Weisz-Carrington, contando con el impecable servicio de toda la tradición St. Regis, sinónimo de excelencia mundial.

Uno de los detalles interesantes del hotel mexicano es el hecho de que en Bar King Cole de Nueva York fue creado el famoso cocktail Bloody Mary, y aquí en su contraparte, nació el cóctel Sangrita María, con mezcal, sangrita y puré de chile pasilla, con un toque típico nacional.

LA LLEGADA DE SANTORO

Hace un par de meses ocurrió un acontecimiento que indudablemente le dio un valor agregado a los restaurantes de la organización: la inclusión del prestigiado chef Guy Santoro como Chef Ejecutivo del St. Regis Hotel Mexico City.

Guy, nacido en Bergerac, región de Aquitania, Francia, de padres italianos, recibió de ellos todas las influencias culinarias; recuerda con añoranza el olor de la pasta fresca, del puré de papas, del pollo de la granja recién rostizado y de muchos más que desde pequeño fueron formando lo que es hoy su sazón.

Estudió su carrera culinaria en Francia y después de colaborar en varios restaurantes galardonados con estrellas Michelin, fue reclutado para inaugurar en nuestro país el Au Pied de Cochon; poco tiempo después, acabó siendo el Chef Ejecutivo del Hotel Presidente, coordinando todos los restaurantes del hotel.

Empresario de varios negocios relacionados con la gastronomía, cuenta con reconocimientos muy importantes: miembro de la Academia Culinaria de Francia, Presidente de la misma para México, Centroamérica y el Caribe, Presidente del Vatel Club México, miembro de la Chaîne des Rôtisseurs, entre otros.

EL MENÚ QUE PREPARÓ GUY FUE ASÍ:

La bebida no podría ser otra que champagne Veuve Clicquot Ponsardin Brut, de bello color con reflejos amarillos dorados, fresca y afrutada.

La primera entrada, medallón de foie gras au torchon (hecho en casa con foie fresco enrollado en una tela y hervido), con una rodaja de manzana verde Granny Apple caramelizada al chamoy, flor de sal colimense , mesclun de lechugas baby aderezadas con vinagreta clásica y croutons tostados.

La siguiente entrada, ceviche de huachinango del Golfo, callo de almeja y camarones, marinados en jugo de limón, acompañados con pequeños trozos de mango, piña y papaya, sobre una cama de guacamole, aderezados con aceite de oliva al cilantro y adornados con trocitos de tortillas azules, rojas y naturales, cebolla morada fileteada y láminas de rábano, un platillo deliciosamente fresco y de gran vista.

A continuación, la sopa fría de jitomate, mi favorita de la tarde, preparada con jitomates guajillo, pepinos y pimientos rojos todos licuados, acompañada con cubitos de verduras (pepino, apio, champiñones, ejotes), una tenaza de bogavante canadiense, láminas de jamón ibérico bellotero Joselito (no podía ser otro) y adornada con un pesto de cilantro, combinación muy afortunada de texturas y sabores frescos.

El lomo de róbalo en salsa verde consta de un trozo carnoso de este pescado del Pacífico sellado en la plancha, con su piel dorada (además de crujiente es de gran sabor), cocinado al término justo, sobre una cama de salsa verde (espinacas baby, tomate verde, chile poblano, cilantro), acompañado de espárragos trigueros.

El abanico de res es un corte New York de calidad Angus, sellado en la plancha, servido con una patata al horno, y acompañado con chalotas confitadas, puré de chícharos (leguminosa predilecta del chef Guy) y bañado con salsa de vino tinto.

El postre, bizcocho de chocolate belga Callebaut con trocitos de cacahuates, mousse de chocolate amargo y helado de yogurt con piñones y fruta deshidratada.

Para terminar elegantemente este verdadero banquete, una selección de petits fours (de guanábana, higo, caramelo, trufa, tarta de frutas), para acompañar al capuchino italiano Illy.

TOQUES MEXICANOS

La participación de Guy Santoro en el St. Regis le da un giro a su cocina, con una carta de corte europea con toques mexicanos con platillos como:

De entrada, láminas de res, estilo salpicón, con polvos de chiles secos.

De ensalada, la de alcachofa con lámina de parmesano y balsámico.

De pescado, el filete de salmón rostizado con polenta y salsa de lentejas.

De ave, pechuga de pollo al grill, con pimientos, berenjena, chile guajillo y chícharo chino.

De carne, costilla de cordero en costra de perejil.

De pasta, pappardelle con salpicón de pato.

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