Erigida en el siglo XVI por efecto de la bonanza minera por la extracción de oro y plata en el Bajío, al grado de convertirse en el productor de plata más importante del mundo en esa época; atractiva por su singular y ostentosa arquitectura churrigueresca y un trazado urbano superficial y subterráneo, la ciudad de Guanajuato es una de las 10 urbes mexicanas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Fue agregada al listado en 1988 como Ciudad Histórica de Guanajuato y Minas Adyacentes, bajo los criterios I, II, IV y VI. Uno, por representar una obra maestra del genio creativo humano; dos, por testimoniar un importante intercambio de valores a lo largo de un periodo de tiempo o dentro de un área cultural del mundo; cuatro, por ofrecer un ejemplo eminente de un tipo de edificios, conjunto arquitectónico, tecnológico o paisaje, que ilustra una etapa significativa de la historia humana, y, seis, por estar directa o tangiblemente asociada con eventos o tradiciones vivas, con ideas o con creencias, con trabajos artísticos de destacada significación universal.

Por esa razón, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), junto con los gobiernos locales y la sociedad civil, asume en automático una responsabilidad superior para velar por el resguardo y la conservación de la zona patrimonial y se encarga de regular las nuevas construcciones y cualquier tipo de intervención, puesto que deben someterse a rigurosas especificaciones urbanas para no comprometer la imagen de las Ciudades Patrimonio, como es el caso de Guanajuato capital.

Las denuncias

Recientemente, un grupo de habitantes de la ciudad guanajuatense ha denunciado ante la representación de la UNESCO en México, y ante las autoridades locales y federales, la construcción de edificios de arquitectura contemporánea dentro de la zona con declaratoria que contrastan con la arquitectura colonial característica del paisaje de la ciudad o la comprometen tipológicamente y que, en su mayoría, no acatan las especificaciones que el Centro INAH Guanajuato estipula para la construcción de nuevos edificios.

El Economista recogió el testimonio de Jorge Ramiro Buenrostro Rodríguez, representante legal de la Fundación Presmac México AC, dedicada a la salvaguardia del patrimonio de la ciudad, y de Salvador Rivero Salazar, residente de la capital guanajuatense.

“Hemos empezado a tocar puertas para hacer un llamado para que se conserve la ciudad en su estado, por lo que fue nombrada como Patrimonio. Por supuesto, no estamos en contra de la nueva inversión, pero creemos que debe de ser adaptada al estilo que prevalece: construcciones moderadas, con dos o tres pisos y un estilo de acuerdo con la ciudad”, dijo Rivero.

Denunció que “la autoridad no ha sido tan analítica en las nuevas construcciones. Probablemente firman en papel los permisos pero no valoran el alcance que pueda tener cuando la edificación comienza. No hay una supervisión correcta porque dan permisos por una altura y el propietario construye con otra. El Centro INAH se enfoca específicamente en la zona de monumentos (el casco histórico), pero dentro de sus responsabilidades está el cuidado de la zona completa de Patrimonio Cultural, que es más amplia que la zona de monumentos. En ese polígono se presenta el descuido”.

Compartió que han buscado acercarse al Centro INAH Guanajuato para conocer sus impresiones sobre casos diversos de los que han emitido denuncia, pero la respuesta “ha sido vaga”. Por ello, dijo, acudieron a la Coordinación Nacional de Centros INAH, en la Ciudad de México, pero ahí solamente les han vuelto a referir al Centro INAH de la entidad, a cargo del arquitecto David Jiménez Guillén.

Acusaron una falta de profesionalismo tanto de las oficinas de Desarrollo Urbano del ayuntamiento local como de la propia representación del INAH, la cual, argumentan, ha hecho caso omiso o ha respondido de manera tardía las denuncias ciudadanas. Señalan que los hechos se prestan a suspicacia puesto que los permisos de construcción irregulares dentro de la zona patrimonial se han otorgado a inversiones de grandes capitales, como hoteles y complejos de departamentos.

La creciente demanda de hospedaje en la ciudad ha generado un boom en la remodelación y reacondicionamiento de inmuebles. De acuerdo con la Secretaría de Turismo estatal, Guanajuato recibe entre julio y agosto de cada año 4.5 millones de visitantes y durante el Festival Internacional Cervantino, en octubre, la afluencia rebasa 400,000 demandantes de un lugar donde dormir.

“No crear falsos históricos”

Salvador Rivero añadió que “cuando se está en el Centro Histórico, por la naturaleza de nuestra geografía, que es una cañada, voltea hacia la parte alta y empieza a encontrarse con estos edificios que están fuera de contexto de arquitectura. Es lo que nos preocupa. El INAH ha hecho un buen trabajo en la zona centro, pero se descuida la parte más alta. Incluso, en la zona centro han aparecido puertas en edificios antiguos donde no existían, adiciones notorias en construcciones antiguas para nuevos hoteles, terrazas con paredes de cristal, muy notorias desde la zona peatonal. Creemos que hay un descuido notorio”, señala.

Por su parte, el representante legal de la Fundación Presmac México, Jorge Ramiro Buenrostro, complementó que si bien el Centro INAH los ha contactado para aclarar que algunas de las denuncias que ha emitido la asociación no proceden, dado que esas edificaciones se encuentran fuera del área de monumentos, muchas de estas construcciones sí se encuentran dentro de la zona declarada por la UNESCO. “Ellos dicen que no quieren crear falsos históricos. Nosotros no sabemos qué es y qué no es histórico. Lo que queremos es cuidar nuestro patrimonio”.

El Reglamento de Edificación y Mantenimiento para la Ciudad de Guanajuato y su Municipio, consultable en línea, se compone por 236 artículos que detallan las reglas, obligaciones y procedimientos para cualquier proyecto de desarrollo urbano dentro de la zona protegida y sus colindancias. En su artículo 87 desglosa una división de la distribución urbana en cinco zonas de acuerdo con el crecimiento urbano y para la cual hay requerimientos distintos, siendo las primeras tres zonas en las que se requiere de mayor rigor arquitectónico.

Muchas de las construcciones denunciadas por la mencionada asociación civil se encuentran dentro de la Zona I, es decir, el sitio de salvaguardia o Centro Histórico; la Zona II, que comprende el contexto envolvente del Centro Histórico, y la Zona III, que contempla el paisaje o crecimiento del entorno urbano.

Los entrevistados presentaron a este diario una serie de imágenes de construcciones y remodelaciones modernas dentro de la zona de declaratoria que, argumentan, violan las reglas específicas de construcción. También presentaron documentos sobre denuncias presentadas ante el INAH por la construcción de dos torres dentro de la zona de protección, a las cuales el INAH respondió que, dado que se trata de “construcciones que se incorporan al paisaje, no se encuentran colindantes con edificios catalogados y respetan el escalonamiento arquitectónico de la ciudad, no existen violaciones de los requerimientos de construcción”.

Este diario acudió a investigar a una de las construcciones en cuestión, la ubicada en el Callejón San Juan Bautista 15, en la Zona II de la ciudad. Un edificio de departamentos con cuatro niveles construidos, ya notorio en el paisaje urbano incluso desde el otro lado de la cañada, y con permiso para la construcción de seis niveles por parte de la Dirección de Imagen Urbana y Gestión de Centro Histórico, de acuerdo con documentos en posesión de este diario. La resolución del INAH ante la denuncia es que este edificio “no es Monumento Histórico ni tampoco colindante a uno y su construcción no supone una alteración a la fisonomía de la zona de monumentos ni compromete tipológicamente al contexto en que se encuentra inserto (...) No pone en riesgo dicha inscripción, toda vez que se integra a su contexto”.

Durante dos semanas, El Economista ha buscado al director del Centro INAH Guanajuato, arquitecto David Jiménez Guillén, para conocer su posición ante el número creciente de denuncias sobre construcción de edificios que alteran el paisaje arquitectónico de la ciudad Patrimonio. No ha sido posible concretar y entablar una conversación con el funcionario.

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