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Dentro y fuera de la cancha el futbol tiene beneficios, la ciencia lo explica
¡Qué bonito es el futbol que también mejora nuestra salud! El doctor Víctor Manuel Rodríguez Molina, del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UNAM, nos habla sobre la relación del cerebro con la práctica de este deporte.

Foto EE: Especial
Juan Villoro escribió en el 2003: Las multitudes llenan los estadios ilusionadas por algo que no sólo pasa en la cancha, gracias al graderío un partido se carga de supersticiones, anhelos, deseos de venganza, complejos mayúsculos (… ) El futbol ocurre no sólo en la hierba y en la agitada conciencia de los espectadores, la crónica vincula ambos territorios (…)
Para muchas personas el futbol más que un deporte es una pasión; en México son comunes las familias reunidas para ver jugar y apoyar a algún integrante en la cancha; niñas y niños sueñan con ser futbolistas profesionales y en las fechas como esta donde se vive la Copa Mundial de Futbol de la FIFA Qatar 2022, es imposible no estar invadidos por la euforia.
Pero también desde la ciencia se puede abordar esta pasión, por ello el doctor en ciencias Víctor Manuel Rodríguez Molina, del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UNAM, nos habla sobre la relación del cerebro con la práctica de este deporte.
“El futbol involucra a todo nuestro cuerpo, el hecho de que lo ejercitemos nos va a dejar siempre un beneficio. Por el contrario, sin actividad física tendremos un perjuicio”, dentro de los beneficios que se han observado por la práctica de este deporte está la esfera cognitiva, que involucra la memoria, el razonamiento, el pensamiento, “estos aspectos mejoran, la forma en cómo reaccionamos, resolvemos problemas y cuando se habla de un futbolista profesional, donde se destina un porcentaje muy alto de su tiempo a esta práctica, tendrá más beneficios”.
Pero, ¿qué procesos cognitivos se realizan en nuestro cerebro mientras estamos jugando un partido de futbol? En este deporte específicamente se realiza un ejercicio discontinuo, es decir, que hay pequeños momentos donde se tiene que correr, otros donde se hacen movimientos rápidos, otros de aceleración, dadas estas características se requiere de un entrenamiento muy particular para que todo el organismo pueda estar reaccionando ante estos diferentes puntos.
El especialista explica que todos los humanos tenemos en el cerebro un área involucrada en el control de los movimientos, denominados núcleos de la base, también nuestra corteza cerebral, que es la corteza motora que va a enviar la información hacia nuestra médula espinal, uno de los aspectos más importantes porque se encarga de controlar los movimientos en los músculos y los nervios que los conectan.
Esta es la organización general que nuestro cuerpo realiza, pero para los movimientos particulares es indispensable que nos entrenemos para llegar a una precisión, exactitud y velocidad de movimientos, “debe haber prácticas diarias”.
Rodríguez Molina asegura que el entrenamiento de un futbolista es particular, incluso cómico cuando practican con conos, bandas y movimientos que parecen contradictorios, pero lo que se busca es atender, además de la esfera muscular y su control motor, movimientos muy específicos. En este sentido afirma que es un deporte muy completo porque nos otorga tanto condición física, como agilidad de movimientos.
¿Qué pasa con el aficionado?
No es lo mismo ser jugador que aficionado, son dos aspectos que derivan de la misma actividad, pero que no involucran lo mismo. Ser espectador es una actividad aparentemente pasiva, y en cierta medida sí, porque no logramos los beneficios del jugador, sin embargo nos deja otro tipo de beneficios, explica el especialista.
En primera instancia tenemos las emociones, “este es el momento cuando se le da mayor salida, nos sentimos como en una burbuja donde no vamos a ser juzgados, donde tenemos la libertad de expresarnos y eso es muy positivo”.
Segundo, viene la expectativa; “aquí crece toda una esperanza y una serie de pensamientos donde queremos ser reconfortados, es decir, que nuestro equipo gane”. Luego viene el partido y si esa expectativa no se cumple, “empezamos a tener un choque de tristeza o frustración, nuevamente las emociones se mueven y no pasan en blanco”.
Rodríguez Molina explica que además se mueven hormonas, como el cortisol, que aumenta toda la actividad de nuestro cuerpo, la presión arterial, la frecuencia de nuestro corazón, nos pone alerta, aumenta la glucosa en sangre y ya en casos extremos, podría hasta provocar un infarto.
Pero también provoca la satisfacción, y aquí sabemos que el partido no es lo más importante, sino todo lo que rodea a un evento de esta naturaleza, desde la expectativa, el ambiente, las porras y la euforia posterior al partido. Esto es satisfacción y afecta a nuestro llamado circuito de la recompensa, que nos lleva a actuar de una manera que nos hace sentir bien, con placer y satisfechos, en términos generales se liberan endorfinas.
Por último está la cohesión social, porque no es lo mismo ver un partido a solas que con gente que queremos, amigos y familia, esto nos lleva a mayor placer y disfrute. “Ver un partido tiene aspectos muy intrínsecos en nuestro cuerpo, hasta un aspecto social, lo que lo vuelve algo muy disfrutable”.
¿Cómo encontrar al próximo Messi?
Para ser atleta de alto rendimiento como Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, ¿se nace o se hace? Para el doctor Rodríguez Molina se requiere de ambas, explica que lo primero es contar con salud, un buen desarrollo intrauterino, y luego al nacer contar con atención desde el principio para un buen desarrollo. “Es una persona entre millones de personas que reúne unas características específicas que no son fáciles de repetir”.
Dijo que el medio social favorable también es importante porque hay apoyo y se atienden las necesidades de desarrollo físico, de lo contrario van mermando las capacidades.
Otro aspecto es el biológico, es decir, sus características físicas, “desde su sistema nervioso, fibra muscular y metabolismo de sus células. No es fácil que cualquier persona con un entrenamiento intensivo llegue a ese nivel, pues el grado de demanda a su cuerpo es muy alto”.
Pero una vez que se tiene ese conjunto, viene la parte del entrenamiento. Esto debe pasar desde temprana edad y poco a poco se van mejorando las características para que se logre el combo, va aumentando el grado de exigencia y experiencia. “Son casos paradigmáticos, donde además del esfuerzo desmedido, hay cosas natas, por eso hay jugadores que son irrepetibles”.