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Arte e Ideas

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De colapso social, la propuesta de México en la Bienal de Venecia

Sobre colonialismo, extractivismo, feminicidios y desapariciones, algunos de los temas planteados por los cuatro artistas que ocuparán el Pabellón de México en la Muestra Internacional de Arte del 23 de abril al 27 de noviembre.

“Hasta que los cantos broten”. Ese será el título de la propuesta artística que México presentará en la edición 59 de la Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, que se llevará a cabo del 23 de abril al 27 de noviembre en la acostumbrada ciudad lacustre italiana.

Se trata de la octava ocasión consecutiva en que nuestro país participa en el encuentro mundial de arte contemporáneo, con artistas individuales en la mayoría de las oportunidades y un pabellón nacional oficial desde 2014 y hasta 2024, en la Sala de Armas del Arsenal de Venecia, un icónico edificio del siglo XII.

Pero será prácticamente la primera vez que México presente una propuesta colectiva a cargo de cuatro artistas en paridad de género: Mariana Castillo Deball, Naomi Rincón Gallardo, Fernando Palma Rodríguez y Santiago Borja Charles, bajo la curaduría de Catalina Lozano y Mauricio Marcin.

Este jueves, Mariana Murguía, coordinadora nacional de Artes Visuales del INBAL, junto con la curaduría y los artistas perfilaron, de manera verbal ante la prensa, el universo y la cosmovisión que integran la muestra colectiva “Hasta que los cantos broten”, misma que ya comenzó su montaje en el Pabellón de México.

A grandes rasgos, se dijo, será un diálogo en tensión sobre la identidad de lo mexicano, un cuestionamiento al nacionalismo homogéneo, la imposición histórica de los arquetipos, el colonialismo, los machismos, el ecocidio, el extractivismo y las violencias transversales que emanan de este caldo fétido. Pero también será la apertura abierta al diálogo, a otros Méxicos posibles, un país que sea una red más que un bloque uniforme y permita la multiplicidad de cosmovisiones.

Las piezas, una a una

Mariana Castillo Deball, una de las artistas mexicanas de mayor presencia internacional, premiada en Alemania, Suiza y Holanda, explicó que trabajó en un piso de madera grabado con un calendario mesoamericano en proceso de colapso. “En él todos los símbolos se van cayendo, como en un torbellino infinito. Tiene que ver con las transformaciones que hemos venido experimentando en el país, como un colapso de nuestros paradigmas. Alrededor de este, incluí otras referencias del misionero tlaxcalteca Diego de Valadés, quien en el siglo XVII escribió la ‘Retórica cristiana’, que servía para adoctrinar indígenas. En este tratado realizó una serie de grabados y yo retomo algunas de esas imágenes, sobre todo aquellas de posesión y de cómo otros tipos de rito fueron expulsados”, refirió la artista. Este piso servirá de soporte para el resto de las obras.

Por su parte, Naomi Rincón Gallardo, quien es candidata a doctora por la Academia de Bellas Artes de Viena, preparó una propuesta audiovisual de nombre “Soneto de alimañas”, una pieza filmada que aborda la creación de inframundos, con la presencia de figuras indeseables, como murciélagos, alacranes, ranas, serpientes, lagartos y un bulto mortuorio, personajes tomados de las epistemes mesoamericanas y situados, explica, “en un territorio oaxaqueños afectado por proyectos extractivistas. Hay una pregunta constante en la narrativa: ¿qué podemos decir hoy cuando vivimos donde proliferan las fosas clandestinas, las muertes violentas, la militarización y esa manera de entender el planeta como un territorio del que se puede hacer mercancía?”.

El artista capitalino Fernando Palma, miembro fundador del colectivo Calpulli Tecalco por la defensa del náhuatl y contra el ecocidio, trabajó en una escultura mecatrónica compuesta por una plataforma de la penden 43 ganchos con vestidos de niñas pequeñas. Estas piezas móviles, como si se tratara de personajes, presentan una historia que sugiere una tragedia. “Se trata de expresar el paisaje que percibo en México, un paisaje que cualquier puede ver bello por donde quiera que se camine, pero, a pesar de eso, siniestro, con feminicidios simbolizados a través de los 43 vestiditos que a su vez hacen alusión a los 43 normalistas de Ayotzinapa”.

Finalmente, Santiago Borja detalló que su trabajo fue colaborativo junto con 11 mujeres tejedoras integrantes del colectivo “El camino de los altos”, de Chiapas, quienes tejieron 23 piezas en telar de cintura. “Se trata de abordar la tensión entre la producción artesanal de las comunidades con una fuerte tradición artesanal, un patrimonio nacional, y, al mismo tiempo, la disolución de la individualidad de cada una de estas mujeres. Por eso, en las piezas retoman la iconografía del genoma humano, pero al mismo tiempo incorporan elementos de su cotidiano”.

Con ayuda del mecenazgo

El costo total de la propuesta de México en la 59 Bienal de Venecia, apuntó finalmente Mariana Murguía, deberá ser aún más bajo que el de la participación en 2019, que fue de 12 millones de pesos. “Hemos conformado un grupo de amigos del Pabellón de México y en esta ocasión tenemos que agradecer la participación de la Fundación Jumex Arte Contemporáneo y de la Colección Isabel y Agustín Coppel, que se han sumado a esta iniciativa”.

Además del arte en este pabellón, la exposición central de la Bienal de Venecia incluirá obras del guanajuatense Felipe Baeza y del jalisciense Roberto Gil Montes, como parte de los 213 artistas de 58 países seleccionados. Además, el Museo de Arte Moderno prestará el reconocido óleo “Creación de las aves”, de Remedios Varo, para integrarse también a la exposición central.

“Reunimos el trabajo de estos cuatro artistas porque se interesan por epistemologías que están fuera del pensamiento moderno hegemónico. Gran parte de la propuesta curatorial tiene que ver con la posibilidad de imaginar otros posibles futuros que no sean el progreso por extractivismo, el racismo y otros problemas que abundan en México y en el mundo”,

Catalina Lozano, curadora

El tema general

La directriz general de la edición 59 de la Bienal de Venecia será “La leche de los sueños”, un título basado en los textos redactados por Leonora Carrington, principalmente durante su estancia en México, para pensar en las metamorfosis del cuerpo y las definiciones de lo humano.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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