Espacios lúdicos vacíos en alcaldías como Iztapalapa, Miguel Hidalgo, Iztacalco y Benito Juárez. No hay risas ni gritos; no hay superhéroes ni persecuciones de policías y ladrones ni guardias imperiales que defiendan castillos. Solo hay un silencio que se rompe con trinos de pájaros y ruidos lejanos de motores. Se extraña la algarabía. Es tiempo de guardarse. Ya regresarán los niños; ya volveremos todos. Fotos: Fernando Villa del Ángel