El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) firmaron un convenio que marca una nueva etapa de colaboración institucional en materia de programas de difusión, de acceso universal al conocimiento, el desarrollo de vocaciones científicas y la realización de actividades científicas, tecnológicas y de innovación.

Con el objetivo de sumar esfuerzos, la directora general del Conacyt, Dra. María Elena Álvarez-Buylla celebró la firma del convenio, el cual calificó de “un testimonio de la voluntad de colaboración con las sociedades y academias científicas de México”.

Aprovechó para hacer un llamado a toda la comunidad científica y realizar foros de diálogo en los que se aborden aquellos temas que han causado polémica o controversia, para que prevalezca la pluralidad epistémica, en un ámbito profundo de respeto hacia todas las posturas e ideas.

“Se trata de favorecer la ciencia pública, de incidir en el avance del conocimiento, mejorar la calidad de vida de la población, promoviendo en todo momento el beneficio del pueblo y el cuidado del medio ambiente”, enfatizó.

Por su parte, el Dr. José Luis Morán López, presidente de la AMC dijo que hasta ahora no se contaba con un instrumento general, que reconociera de manera amplia la colaboración entre instituciones”. “este es un convenio que suscribimos de buena fe, reconociendo la personalidad y las atribuciones de cada parte, y cuyo objeto es establecer las bases de una relación de colaboración institucional que fortalezca y promueva las vocaciones científicas, el rigor científico de la investigación, la divulgación de la ciencia y el acceso universal al conocimiento y sus beneficios”.

Recordó que “desde su fundación el Conacyt ha brindado un imprescindible apoyo a la Academia, lo cual ha permitido la operatividad de nuestro organismo, así como realizar muchos de los programas y proyectos de la AMC, que benefician año con año a más de un millón de personas.

Hacia una nueva Ley de CTI

 Con miras a la construcción de una nueva ley general de ciencia, tecnología e innovación, en el marco de la firma, Álvarez-Buylla Roces lanzó además una propuesta “Solicitaré al rector Enrique Graue ayudar en la organización de una mesa de trabajo para intercambiar ideas y propuestas entre colegas científicos y juristas, a fin de trabajar en la nueva LGCTI”.

“Soy universitaria y creo en la función de la Universidad, en la fuerza de su carácter autónomo y público, y en el valor del diálogo y la discusión civilizada y serena”, expuso.

Ante la invitación, William Lee Alardín, coordinador de la Investigación Científica (CIC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien estaba presente, aseguró que se trata de una propuesta que debe concretarse con reuniones, trabajo y la incorporación de opiniones de expertos e instituciones que sean tomadas en cuenta para que esta legislación sirva al país.

Detalló que la Ley General debe modificar el panorama en diversos ámbitos:

“Se debe asegurar tanto el financiamiento como los mecanismos para hacer el trabajo, que debe ser descentralizado; y con vocaciones regionales particulares para la nación. Además, tiene que contemplar los retos de vanguardia a nivel regional, nacional e internacional; fomentar la formación de personal y dejar clara la importancia fundamental de la libertad de cátedra y de investigación”.

Asimismo, manifestó que incorporar a las instituciones que hacen la ciencia en la elaboración de la ley es la manera más adecuada para que ésta tenga fuerza, aplicabilidad y utilidad para la sociedad.

“Estamos atentos a la invitación. No hay, hasta donde sé, un formato ya definido, tiene que ser una discusión inclusiva, plural y de crítica constructiva. La única fecha límite es finales de 2020, cuando la legislación tiene que estar aprobada conforme a las reformas constitucionales de 2019”, concluyó.

(Con información de Comunicación Conacyt y DGCS UNAM)