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Con Mary Poppins todo es posible
Es la primera ocasión que la puesta en escena de Broadway se presente en México en español y con talento mexicano.

En el lobby del Teatro 2 del Centro Cultural Telmex, el actor Mauricio Salas, desconsolado, llora sobre el hombro del productor Morris Gilbert. Es el entretiempo del musical Si nos dejan, y la gente alrededor de ellos dos mira de reojo curiosa pero con pudor.
Morris Gilbert le dice es secreto, eh, no le digas a nadie .
Mauricio pregunta: Pero ¿cómo le hago?, estoy llorando y me están viendo . Morris alza los hombros. ¡Ah!, diré que no me lo dieron , añade Salas, y al decir de entre sus lágrimas emerge una espontánea sonrisa. Gilbert le ha confirmado a Mauricio que él interpretará el personaje del entrañable hornillero Bert en el musical Mary Poppins, que se estrena este miércoles.
Para Mauricio y para la compañía, esta obra de teatro representa la constatación de una idea: todo es posible , los sueños y los propósitos. Esta será la primera ocasión que el famoso musical de Broadway se presente en México en español y con talento mexicano; sin embargo, en el proceso de audición y preparación del montaje se ha contado con la estricta vigilancia para el cuidado del producto final del productor teatral, el inglés Cameron Mackintosh, quien ha producido montajes como Los miserables o El fantasma de la ópera.
Tras bambalinas todo está preparado: un pequeño trono, la escenografía con que se trasladarán a los actores a las chimeneas en lo alto de una ciudad en tránsito hacia su industrialización. Las escobetas en el interior de un grueso tubo de plástico negro. A contraluz, Mauricio posa para la cámara. El equipo de Ocesa División Teatro asegura que esta obra será un parteaguas en la carrera de Mauricio.
Abajo, en los camerinos, Mauricio, relajado pero un poco inquieto, ocupa uno de los camerinos principales, se estrena. Comenta que ha sido un proceso complicado y que ha tenido que hacer cosas que le parecían imposibles. Es muy nervioso pero tuvo que soportar una y otra llamada para audicionar. Le dan miedo las alturas, pero en uno de los números estelares del musical baila tap de cabeza en lo alto del escenario. Esta pieza causa un efecto en él: lo hace llorar.
Mi primer acercamiento fue, indudablemente, por la película. La había visto, no era fan de me muero por, pero cuando vi el musical en Nueva York, no sabes cómo lloré por la magia y el mensaje que te deja, es una obra maravillosa y con Bianca, wow, es todo un privilegio , además de un reencuentro, pues comenta Mauricio que desde hace ya un tiempo han sido muy buenos amigos.
Sobre este particular, Bert, ?¿qué podrías decir?
Es muy Mauricio, es muy positivo .
Sin embargo, eso que él identifica como aquello que le otorga a Bert fue algo que no vio en un principio.
Mi problema con la audición proviene de que yo vi muchos videos de otros montajes de Mary Poppins, en donde los Bert son medio caricaturescos, y, entonces, yo dije: Me voy por este rumbo, pero resulta que esa fue la peor equivocación que pude tener porque llegué a la audición y me dijeron que estaba errando el camino. El director me dijo: quiero que seas Bert pero a través de Mauricio.
Con ese consejo, el director me abrió los ojos a entender que no tenía que hacer mucho. Eso me lo dijo a los dos meses de estar audicionando porque es un proceso largo, primero fuero la audición de canto, actuación, luego nos vieron bailar, después nos llamaron para ver escenas y luego, una vez más, para que ellos nos vieran con Bianca. Al final estaba entre otro actor y yo. Cuando nos llamaron a la última ronda, a mí ya me había caído el veinte, les gusta lo que tengo yo, pensé, y llegué y lo hice lo más natural .
Morris Gilbert suele hacerla de emoción al comunicar a los actores que han obtenido un papel. Con Mauricio no fue la excepción: Un día, en un ensayo, me dicen: mañana tienes audición de Mary Poppins y pensé: pero si ya vieron todo lo que podían ver.
Entonces me llaman y me dicen: mañana quiere hablar Morris contigo. Y ahí dije: no, no es mío, seguro me hablan para decirme que me toca ser ensamble. Me citaron en el Teatro, en una función de Si nos dejan. Cuando veo a Morris, me dice: hablamos al medio tiempo, y yo: sí, súper nervioso.
Entramos a ver la función, yo no podía concentrarme en la obra pensando en qué me iba a decir, y finalmente salimos y ahí en el lobby me dice: Bert es tuyo. ¿En serio?, le pregunté, y me solté a llorar . Si de algo está seguro Mauricio Salas que esta obra provoca, es la emoción. Usted podrá comprobarlo a partir de este miércoles.
aflores@eleconomista.mx