El uso de robots en los procedimientos quirúrgicos significa potenciar las habilidades de un cirujano debido a su alta precisión y tecnología. Estos factores incluso se han vuelto insustituibles en algunos casos, pero ¿qué tan exponencial ha sido su introducción en México? Y ¿qué tan factible es que esta tecnología se ponga al alcance de las personas que acuden a la asistencia pública? Estas y otras preguntas serán debatidas en el XXI Congreso Internacional de Avances en Medicina (CIAM 2019), organizado por el Hospital Civil de Guadalajara del 21 al 23 de febrero.

En el mundo, de acuerdo con la empresa creadora del sistema quirúrgico Da Vinci, el año pasado se hicieron alrededor de 1 millón de cirugías por robots, el crecimiento del 2017 al 2018 fue de 18% y se espera que para el 2019 crezca de 13 a 17%; sin embargo, dos terceras partes de los robots cirujanos existentes se encuentran en Estados Unidos.

En México se tienen 11 y, hoy por hoy, la cirugía a través de esta tecnología se concentra en la Ciudad de México, en unidades del sector salud. El doctor Luis Gómez Hermosillo, coordinador del módulo de cirugía robótica del CIAM 2019, explicó a El Economista que muy probablemente quien pueda levantar la mano y decir “nosotros podemos dirigir algo de esto hacia el interior de la República” será un hospital afiliado a una universidad y que atienda a una gran parte de la región.

Grandes ventajas de la robótica

El especialista asegura que, aunque la atención medica no se debe supeditar a la tecnología, ni los cirujanos depender exclusivamente de la tecnología, sí se puede aplicar en un contexto individualizado con grandes ventajas.

Para el paciente, al recibir atención especializada y específica se tienen cirugías con incisiones pequeñas, con menos dolor, menos probabilidad de complicaciones y una recuperación más rápida. Por el lado institucional, esto se traduce en ahorros significativos, menos listas de espera y un empleo eficiente de la infraestructura, dice el doctor Luis Gómez.

Explicó que hay cirugías muy concretas que se deben hacer por robots, porque se tienen ventajas técnicas irremplazables, por ejemplo, se ha demostrado mucha superioridad en el caso del cáncer de próstata, “el robot me permite ver con mayor facilidad los nervios cuando estoy operando y puedo preservarlos; también me puedo meter en el hueco pélvico, una cavidad de aproximadamente 10 centímetros, donde si tuviera que usar las dos manos, pierdo el campo de visión, usar la tecnología me permite mayor flexibilidad con instrumentos muy precisos”.

Como el caso anterior, reoperaciones de esófago y vías biliares, histerectomías, retiro de vejiga por cáncer, tumores de ovario, hígado y páncreas, cáncer de recto, reparación de hernias complejas, complicaciones de cirugía por obesidad, entre otros procedimientos, se han documentado con éxito y mayor seguridad gracias a la tecnología.

“Su utilización se está expandiendo, donde ha crecido más su aplicación es en procedimientos complejos de cirugía general y en procedimientos ginecológicos. Hasta hace cinco años, la totalidad de procedimientos robóticos se hacía en urología, hoy se ha diversificado su uso, pues se van encontrando aplicaciones”, agregó el especialista.

El robot es el instrumento más sofisticado hasta ahora en la historia de la cirugía, pero “si el cirujano es malo, el robot no hará lo contrario; si el cirujano es bueno, dará muchas facilidades técnicas para hacer las cosas mejor”. En este sentido, Gómez Hermosillo asegura que tan importante es adquirir los robots como capacitar a los médicos. Por ejemplo, “el Hospital Civil de Guadalajara tiene la vocación de asistencia y la formación de recursos humanos en medicina, por lo que genera conocimientos”, muy indispensables para este país.

Viabilidad de más programas

El dinero surge de varias fuentes, explica el también docente, no sólo del sector salud federal, por ejemplo, el programa de cirugía laparoscópica que él dirige está dentro del Programa Nacional de Posgrados de Calidad del Conacyt, por lo que una fuente de financiamiento es ésta, ya que sus alumnos están involucrados y no se debe negar la posibilidad de aprender esa tecnología. Otra parte de los recursos puede llegar por la iniciativa privada “que siempre ha estado interesada en participar en hospitales grandes y universitarios con programas de excelencia”; además, los gobiernos locales son otro eslabón, “porque el estado sabe que mejorar la salud de su comunidad es prioritario”.

Para hablar de estas experiencias de financiamiento y casos de éxito, también estarán el doctor Roberto González Santamaría, quien dirige el programa de Robot en Zumpango, Estado de México, el doctor Adolfo Cuendis Velázquez, quien tiene la serie más grande a nivel mundial de reparación robótica de vías biliares.

También se buscarán alternativas viables y separadas al Da Vinci, robot que domina el campo de la cirugía robótica actualmente, entre ellas está la investigación de Johnson y Google que busca crear un robot que va a incorporar toda la información de Google en el momento en que se está haciendo la cirugía.

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