Por sus palabras los conoceréis. Igual por la edad y los recursos escénicos. El domingo 18 de febrero loco, sus narrativas añadieron datos al vislumbre de las campañas que buscan gobierno. Del bagaje cultural al pragmatismo político, los tres principales candidatos, Anaya, López Obrador y Meade, les hablaron a sus clientelas netas o metafísicas. Entre estas últimas me encuentro ahora. A este ritmo, a ver qué queda de mí el 1 de julio.

En orden alfabético, el retablo de Ricardo Anaya. Induce la pieza emocional al evocar a la madre y a la abuela con el respaldo del poeta Luis G. Urbina, “para decir que ellas pusieron en mí las recónditas ansias de creer, la dulzura de sentir la belleza de la vida y soñar”. Al cierre de su conversatorio, el de Querétaro daría otro toque literario: “México es Los empeños de una casa, de Sor Juana; la Piedra del Sol, de Octavio Paz”. Luego entonces el disciplinado fervor patrio con “México es la fiereza indomable de Cuauhtémoc. México es la obra de Vasco de Quiroga. México es el grito de Hidalgo. México es la bravura de Morelos. México es la perseverancia de Juárez y la fe democrática de Madero”. Pero son de un poeta español las pulsiones finales: “México vive y recuerda, porque como dice Unamuno, con maderas de recuerdos armamos las esperanzas”.

El bólido de Anaya encauza al joven inmerso en el templo tecnológico. Va de la quiebra de Blockbuster, al emporio de Netflix. De la nostalgia por Kodak, a los autos eléctricos, ya que es locura pensar en nuevas refinerías. Habla de la robotización, de Amazon Go, de una sociedad que debe emplear las tecnologías para combatir la corrupción. Vayamos, pues, de la economía de la manufactura a la economía del conocimiento.

Y luego López Obrador, el adulto mayor, el curtido por los andares que no tienen sus competidores. Su discurso consiste en enumerar algo de lo mucho enunciado. A lo dicho, más pecho. Si gana, la promoción de la ciencia y la cultura serán consustanciales a todas las acciones de gobierno. Los Pinos, centro de arte y cultura. Prohibido lo que afecte tradiciones, culturas y religiones. Nunca más casos como el de Gutiérrez Vivó y Carmen Aristegui. Programa integral con cultura para el Istmo de Tehuantepec. Tren turístico Cancún-Palenque. Acceso a internet para todos. Zona franca con los EUA. Fortaleza al mercado interno.

El casi cincuentón José Antonio Meade, le habla a su clientela neta. Expone que “el centro de mi gobierno, esfuerzo y pasión”, será hacer del país la “capital mundial del talento, haremos que en México se viva para triunfar, un país que se apoye en el talento de cada mexicano para desarrollarse al máximo con educación de excelencia, tendrán la preparación para competir y para ganar frente a los mejores del mundo”.

El mero mero del PRI nos promete felicidad. Se trata del compromiso de “hacer realidad los sueños de los mexicanos”. Para lograrlo, al iniciar su gobierno, creará “el primer registro nacional de necesidades de cada persona”. Ándale, a cada quien su tecnócrata para la atención personalizada. Tal registro “se va a traducir en dar un apoyo real, a tiempo y transparente para que con él podamos cumplir sus sueños”. Por ejemplo, para quien su prioridad sea estudiar, “tendrá su beca; para quien su prioridad sea poner un negocio, tendrá apoyo financiero; para los pueblos indígenas habrá apoyo hacia la cultura milenaria y tradiciones”. Así algunas cosas del domingo que fue. ¿Con quién se quedará usted?