La participación de Canadá como país invitado al Festival Internacional Cervantino 2019 se dio a través de la Cumbre Cultural de las Américas, hace dos años, con la intención de dar visibilidad al trabajo de los artistas indígenas que habitan en el país norteamericano.

En entrevista con El Economista, Simon Brault, director y CEO del Consejo Canadiense para las Artes, habla sobre su estrategia de aumentar el presupuesto público para dar visibilidad a este sector.

En el 2016, el gobierno de Canadá anunció que duplicó el presupuesto del Consejo Canadiense para las Artes por cinco años, hasta el 2021. Este 2019, el consejo ha recibido 225 millones de dólares canadienses (unos 440,000 millones de pesos), apenas 41% del total de lo que recibirá hasta el 2021. En comparación, el presupuesto destinado para el mismo rubro en México, en el ejercicio fiscal 2019, fue de apenas 11,000 millones 716 pesos.

Brault ha estado activo en el sector cultural por más de 30 años, ha sido impulsor de la Escuela Nacional de Teatro de Canadá, ha coordinado la restauración del Monumento Histórico Nacional de Montreal, ha ocupado puestos clave en organizaciones nacionales y participado en iniciativas como la Agenda 21C de la cultura de Quebec. También se ha comprometido con la difusión mundial de las contribuciones económicas y sociales del arte y de la cultura.

—¿Qué es el arte y la cultura para Simon Brault?

Arte es todo aquello que ha sido creado por el ser humano para expresarse y hacerse preguntas, es una forma de posición de cómo miramos e interpretamos la vida. Más que la experiencia humana, es la prueba de que la vida no es suficiente, como dice el escritor italiano Cesare Pavese.

—¿Cuáles son las preocupaciones culturales de la agenda pública no sólo en Canadá, sino en el mundo?

Una de las mayores preocupaciones es preservar la creación artística en el mundo en un contexto en el que hay diferentes formas de diseñar las culturas teniendo en cuenta que hay unas cuantas organizaciones que están monopolizando la cultura. Hay una preocupación, sobre todo en los pequeños países, de crear, producir y distribuir la cultura; hay una preocupación del costo de la producción cultural.

Lo más común es que se monopolice la distribución del arte, lo que hace que los artistas tengan dificultad de ser reconocidos. Hay una necesidad de generar plataformas, por ejemplo, para las comunidades indígenas para hacer un poco más justa y equitativa la distribución del arte.

—¿Cuáles serían las propuestas para incorporar las culturas indígenas al gran mercado?

Lo que estamos haciendo ahora es dar dinero público para “el renacimiento cultural” de la cultura indígena. Es un gran momento para resaltar el trabajo de esos artistas y presentar al mundo lo que están haciendo. En Guanajuato habrá una delegación de artistas que estarán exhibiendo su trabajo. El consejo hace el esfuerzo para que sean considerados y reconocidos en el exterior, dándoles las plataformas para demostrar que su trabajo está a la altura de la Bienal de Venecia, en donde ya se ha mostrado su trabajo.

—¿Cuánto dinero público se destina a la cultura en Canadá?

El apoyo no se les otorga directamente para presentar sus trabajos, se hace a través del Consejo para las Artes en Canadá. En el periodo del 2016 al 2021 se ha duplicado el presupuesto. En este contexto se puede invertir más en la difusión del trabajo de artistas indígenas.

—¿Cuáles serían algunas herramientas que México podría replicar para dar mayor visibilidad a los pueblos indígenas?

Es muy difícil hacer una propuesta para otro país, pero es muy importante fortalecer la colaboración entre ambos países, lo cual puede ser muy prometedor y esto puede ayudar para seguir incrementando su visibilidad. Es importante averiguar cuáles serán los próximos intercambios culturales en el contexto del Festival Internacional Cervantino, en Guanajuato.

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