“La Rectoría a mi cargo actuará con mesura y con firmeza. Nunca he tenido temor ni lo tendré. Sé de las limitaciones de nuestra seguridad, pero también conozco la fortaleza moral de la Universidad Nacional Autónoma de México”, así se expresó este miércoles 5 de febrero Enrique Graue, rector de la UNAM, al enviar un mensaje a la comunidad estudiantil frente a los medios de comunicación, a propósito de los momentos tensos que vive la máxima casa de estudios del país.

El pasado martes 4 de febrero, el movimiento por la erradicación de la violencia de género puso en evidencia dos aspectos antagónicos, dijo la máxima autoridad universitaria, una por la demanda de soluciones prontas y universitarias, y la otra de violencia que sólo quiere generar más violencia.

Aseguró que, ante la imposición de voluntades, sinrazones, insultos y destrucción, la UNAM no cederá: “Buscan desestabilizarnos; les digo que no lo conseguirán, que tenemos claro lo que buscan, que no lograrán que escalemos con violencia lo espurio de sus pretensiones”.

El martes en la explanada de la Torre de Rectoría hubo manifestaciones pacíficas que iban a entregar un pliego petitorio a las autoridades, entre ellas un grupo de estudiantes de la Escuela Nacional Preparatoria número 9, a la cual se le prometió dar respuesta este mismo miércoles, “las acepto y yo mismo firmaré la respuesta”.

Sin embargo, los hechos concluyeron con vandalismo y agresión por parte de otros grupos. Ante ello, el rector de la universidad explicó que ya se levantaron las actas correspondientes. “Estamos en contacto con las autoridades competentes, exigimos la investigación a fondo de los hechos, desenmascarar a los provocadores y el castigo a quienes resulten responsables”.

Pidió además a la comunidad no caer en provocaciones, estar cercanos a sus comunidades y mantener en alto el espíritu de la universidad.

Las demandas son justas

Desde junio del 2016, se inició la implantación del protocolo contra la violencia de género en la UNAM; a pesar de ajustes y adecuaciones a sugerencia de sectores de la comunidad universitaria, Graue reconoció que lo hecho hasta este momento no es suficiente y habrá que hacer más.

Aseguró que deben entender este movimiento en su justa dimensión. “Ellas no quieren esperar, han sido históricamente vejadas, ultrajadas y violentadas, y exigen una pronta solución. Sus demandas son el reflejo de la sociedad a la que aspiran y que todos deseamos”.

Pero también, dijo, debe entenderse que ciertas demandas locales no pueden cumplirse sin el debido proceso al que todos los universitarios tienen derecho.

Agregó que ya se ha recibido una propuesta realizada por académicas e integrado exprofeso para la revisión de un cambio estructural en la universidad y así profundizar en las acciones que logren la equidad de género en esta institución.

Hasta ahora sobre los cambios estructurales se pueden señalar cinco aspectos: la ampliación del Tribunal Universitario con perspectiva de género, la creación de un organismo autónomo de la Rectoría que atienda los casos de violencia de género, así como el reglamento de la defensoría para ampliar y fortalecer la actual defensoría de los derechos universitarios.

Además, han iniciado cursos y la divulgación de materiales didácticos para explicar los procesos para fortalecer la cultura del respeto, y se ha enviado también la propuesta para la incorporación de asignaturas con perspectiva de género en los planes de estudio.

nelly.toche@eleconomista.mx