Las entidades petroleras de México aún resienten en sus principales indicadores los efectos de los bajos niveles de los precios del crudo y la disminución en la producción de hidrocarburos, particularmente en el desempleo, donde éstas aumentaron este coeficiente en los últimos cuatro años. Además, en los estados con la menor relación de desocupación a febrero del 2017, también se observa que más de 58% de su población ocupada está en la informalidad.