Llamarlo pintor por usar colores, lienzos y bastidores, sería inapropiado. Tampoco es un escultor, aunque sus obras tengan tres dimensiones.

El término artista plástico sería igualmente improcedente, pues sus obras son duras como rocas y no buscan movimiento alguno sino una cierta emanación difícil de definir. Artista visual sería lo más adecuado, pero solo cuando su obra se exhibe en un museo, porque a él no le importa que las toquen.

Bosco Sodi procura, cada vez que hace un cuadro , borrar sus huellas como artista, que parezca que no las hizo un humano, que sean como producto de un accidente o que vienen de Marte .

Y de la superficie marciana, justamente, o de las paredes internas de un volcán, parecieran extraídas las siete obras de Croacia, la exhibición de Bosco Sodi en el Antiguo Colegio de San Ildefonso , primera de este artista que ha hecho carrera en Berlín, Nueva York y en un museo mexicano (ya antes había estado en México en la Galería Hilario Galguera y en el Festival Cervantino). Croacia fue echa para recorrer museos y estará también en Oaxaca, Puerto Rico y Estados Unidos.

SIN PALABRAS… O BUENO, CASI

Al querer borrar sus huellas como artista,y privilegiar la obra muy por encima de su persona, Sodi se revela como un acérrimo defensor del arte por el arte: El artista no tiene que estar sujeto a modas o al mercado, tiene que hacer lo que le gusta y sólo lo que le gusta , dice.

Y lo que a Bosco le gusta es hacer sus obras con las manos y con materiales orgánicos (aserrín, resinas, tintes). Lo hace sin fórmula o receta, sin tomar registro de cuánto pone de una cosa u otra. Se deja llevar, no por alguna inspiración sino por la obra misma, con la esperanza de que logre transmitir una cierta energía .

No pone nombre a las piezas. El espectador se está acostumbrando a que le digan qué pensar y yo hago mis piezas para que te enfrentes a ellas y las veas como podrías ver un atardecer.

Creo que ésa es la función del arte, que te recuerde que la vida es mágica, es única, recordarle a la gente que la vida es enfrentarte a las cosas y disfrutarlas .

Croacia fue comprada en su totalidad por un coleccionista desde antes de salir del estudio del artista. Sobre el precio de éstas o cualquiera de sus obras, que es elevado, Sodi dice: Eso es cosa de los galeristas. Yo no quiero ni saber de eso. Preguntarle a un artista cuánto vale una obra es como preguntar cuánto vale un hijo .

Por respeto a la opinión de Bosco Sodi, este reseñista no comentará sus ideas y reflexiones ante su obra. Solo dirá que sí, emanan una arrolladora energía única, orgánica y natural.

manuel.lino@eleconomista.mx