Si fuera poeta le escribiría a Tania Bruguera (Cuba, 1968) un soneto.

Un canto que hablara de espíritus indómitos y de artistas que sólo se doblan ante la belleza, nunca ante el poder. Le diría a Tania que sí, que los de su clase son cada vez menos, pero que los artistas que le hablan de frente a los dictadores existen y que ella es la prueba.

Hablándole al poder, exposición en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), es la nueva exposición exhaustiva de la obra de Bruguera, quien se dedica al performance y otras acciones como la creación de círculos de estudio de textos político-artísticos que buscan ser puntos nodales de levantamiento y toma de conciencia.

Entre sus obras la artista tiene como inspiración a autores como la politóloga Hannah Arendt, que habla sobre el origen del totalitarismo.

Hay imágenes de diversos performance (un performance es una especie de acto teatral en el que la reacción del público es inesperada porque se supone que la audiencia de un museo o una galería no espera una representación) en los que la artista cubana demuestra la despersonalización de nuestra época. Las imágenes se sacan de contexto y lo que se obtiene son cuerpos disciplinados e insensibilizados. Los bombardeos audiovisuales de los mass media nos convierten en buenos soldados del statu quo. Queda de ejemplo la obra “El susurro de Tatlin #5”, en la que dos policías montados entran a la galería para... El público ha de descubrirlo.

Recorrer las tres salas de Hablándole al poder es extraño. ¿Han tenido esta sensación de que están viendo algo muy importante pero que no alcanzan a poner en dimensión? Yo tuve esa sensación. Me sentí intimidada y luego inspirada. Fue como hundirse profundamente en el agua y luego respirar y tener una epifanía. Actos de conciencia lúcida, las obras de Tania Bruguera no pueden dejar a nadie incólume. No es la hora del arte cómodo y relajado, es el momento de pelear. Today we fight back.

Debo aclarar que no soy la más ferviente seguidora del arte del performance; por lo general me parece un arte fallido. Pero en el caso de Tania Bruguera el asunto cambia: es tan insoslayable, tan agresivo (por decirlo de un modo), que la parte adormilada del espectador promedio que va a un museo a pasearse se despierta y dan ganas de gritar : “¡No me detendrán!” y hacer el acto más rebelde del que se tenga memoria.

Uno de los proyectos más innovadores de Bruguera es la creación de la Escuela de Arte Útil, un arte que tenga correlato con la realidad y que no sólo la refleje sino que la cambie. El arte como el martillo del obrero o la pluma del filósofo, un arte que no sea bonitos objetos para decorar las paredes de los ricos, quienes son casi siempre los que se quedan con arte, sino que sea confrontación, liberación, cambio.

La Escuela de Arte Útil dentro del MUAC comenzará el 7 de agosto y tendrá la primera semana como coordinadora a la propia Bruguera y después contará con invitados como Fran Ilich, Nuria Güell y Lorena Wolfer, por mencionar algunos.

Hablándole al poder es una exposición que obliga a la reflexión. ¿Por qué nos detenemos ante los monstruos? ¿Por qué el poder nos asusta? ¿No se supone que nosotros somos el cuerpo del soberano? El Leviatán vive. ¿Podremos acuchillarlo?

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