Los problemas de la Biblioteca Palafoxiana se remontan especialmente al periodo en que ésta fue adjudicada sin sustento legal al entonces Organismo Público Descentralizado (OPD) Museos Puebla, mismo que fuera decretado en enero de 2017, a cuatro días de la salida del entonces gobernador Rafael Moreno Valle, y puesto en marcha en la administración de su sucesor, José Antonio Gali Fayad.

“Desde entonces su valioso acervo ha sido víctima del descuido y la falta de un presupuesto que corresponda a un bien patrimonial declarado Memoria del Mundo por la UNESCO. Una distinción a la que el Estado de Puebla no ha dado respuesta, olvidando sus compromisos internacionales. Y no sólo internacionales, sino también las obligaciones que señalan las leyes de Patrimonio federales y estatales”, declararon a través de una carta los integrantes del Consejo de la Biblioteca Palafoxiana, al denunciar “la fragilidad institucional en la que se encuentra”.

Este consejo se integró en 2005 por un grupo de académicos e investigadores nacionales y extranjeros como el doctor en Historia español Ricardo Fernández Gracia, el doctor en Historia por la Universidad de Arizona, Michael M. Brescia; la investigadora y bibliotecóloga por la UNAM, Rosa María Fernández Esquivel, y la doctora en Historia del arte por la Universidad de Sevilla, Isabel Grañén Porrúa, entre otros fIrmantes de la misiva.

En ella respaldaron la iniciativa para que se lleve a cabo una auditoría en la biblioteca y se deslinden responsabilidades por los daños y hurtos cometidos. Además, se pusieron a disposición de la presente administración del estado para el asesoramiento sobre la conservación del acervo invaluable de la biblioteca.