Lejos de casa durante casi un mes, el Niñopa volvió a su comunidad de origen, en Xochimilco, tras realizarle algunos estudios y atender pequeños desperfectos por parte de restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), que le permiten conservar su buena salud .

La algarabía de sus fieles no se hizo esperar al verlo aparecer ataviado con un ropón blanco; luego de darle la bienvenida lo llevaron de vuelta al hogar, en medio de un numeroso grupo de chinelos, músicos y vecinos de la comunidad, famosa por sus trajineras multicolores.

Esta es la decimoquinta ocasión en que especialistas del INAH atienden la imagen religiosa más venerada de Xochimilco, lo que ha permitido mantener en buen estado de conservación a esta pequeña escultura, tallada en el siglo XVI en madera de colorín.

La restauradora Fernanda Muñoz, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH, fue quien le realizó algunos estudios y trabajos de conservación al Niñopa, labores durante las cuales además de cuidarlo se le proveyó de juguetes cada noche porque, según cuentan sus devotos, le gusta jugar cuando nadie lo ve.

A las instalaciones de la CNCPC, al frente de una larga comitiva de peregrinos, llegaron los mayordomos de este año, Reyes y Carmen Hernández, del barrio de Caltongo, quienes cuidan del Niño Dios desde el pasado 2 de febrero.

A ellos, la especialista explicó el trabajo realizado al Niñopa: Le hicimos un estudio de colorimetría, que es totalmente inofensivo y nos permite saber el estado de conservación de los pigmentos, mediante un aparato que dirige un haz de luz sobre la capa pictórica; este análisis se hará cada vez que ingrese la imagen a los talleres de restauración, a fin de detectar su posible deterioro en el transcurso de un año.

También continuó la especialista se le hizo un estudio de rayos X y se atendieron fisuras causadas por la incompatibilidad de capas pictóricas sobrepuestas en épocas anteriores y afectaban la escultura .

Con una imagen renovada, el Niñopa abandonó los talleres de restauración, mientras decenas de personas capturaban con sus cámaras el instante en que aparecía ante ellos el venerado peregrino que recorre infatigable los hogares de Xochimilco.

Llevado en brazos por Carmen Hernández, la gente se acercó para manifestarle su cariño y respeto con un beso en su indumentaria, siguiendo así las indicaciones de los especialistas del INAH, quienes recomiendan no besarlo ni tocarlo para evitar su deterioro.

De cinco años a la fecha se nota un gran cambio en la actitud de la gente, que ha sido sensible a nuestras sugerencias para la mejor conservación del Niñopa. Al salir a la calle, lo protegen con una sombrilla de los rayos del Sol, no le toman fotos con flash y tienen mucho cuidado en su vestimenta, ya no le ponen zapatos de materiales rígidos, sino de tela para que no le afecten, y evitan ropajes largos y con pedrería , comentó Fernanda Muñoz.

Los cuidados que desde hace 15 años se prodigan a la talla en madera ha permitido mantenerla estable y, en cierta medida, atrasar un deterioro acelerado. Se trata de una pieza de culto muy valiosa para la comunidad de Xochimilco y para mucha gente devota del Niñopa , aseveró la restauradora.

Orgullosas, decenas de personas acompañaron al Niñopa en su trayecto de regreso a Xochimilco, donde el resto de la comunidad lo esperaba con una gran fiesta. Será hasta el año próximo cuando el pequeño peregrino vuelva a su revisión anual a la CNCPC. Y es que después de las fiestas religiosas, en las que el Niño tiene una gran movilidad, es conveniente hacerle un nuevo ‘chequeo’ , concluyó Muñoz.