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Los muertos, de Jorge Carrión, una novela afterpop
El joven autor español Jorge Carrión hace un experimento literario equiparable a Rayuela de Julio Cortázar.

Querido lector: a juicio de este reseñista, Los muertos (Mondadori, 2011), de Jorge Carrión es el experimento literario en español más peculiar quizá desde la novela Rayuela de Julio Cortázar, sólo que a diferencia de ésta, resalta por su parquedad y repliegue y no por su afán totalitario e ilustrado.
Es una novela afterpop, es decir una novela sintomática de la manera en que la tecnología incide en la percepción del tiempo y la realidad en nuestra era (consideración en la que es angular la trilogía Nocilla, de Agustín Fernández Mallo). Sin duda es uno de los lanzamientos editoriales más interesantes de los últimos años que, retrasada y todo con respecto a su publicación en el mercado hispano, ha llegado por fin a México.
En esta novela, el joven escritor español Jorge Carrión (también Jordi en catalán) (Tarragona, 1976) crea con mucha inteligencia, imaginación, atención al detalle y compromiso ético, un artefacto literario, fictivo y meta-narrativo que se singulariza por su novedad y riesgo:
Seres que se materializan en los callejones de Manhattan como los cyborgs del futuro que vimos en los 80 en Terminator, solo que estos provienen de otra vida en la cual ya murieron; una red social de nombre Mypain.com en la cual al estilo de Second Life los usuarios pueden adquirir avatars de todos los seres de ficción existentes, desde Lady Macbeth hasta Jack Sheppard, personajes que son capaces de trascender mundos paralelos y funcionar como relatos disponibles en la realidad; identidades difusas o recuerdos de vidas pasadas que se filtran en la conciencia a manera de interferencias como los viajes en el tiempo de Desmond Hume de la serie Lost; oráculos sospechosos que en lugar de proponer un futuro revelan a los Nuevos (los recién llegados a ese mundo fantástico que entraña la teleserie Los muertos) su nombre e identidad en una vida pasada, proponiendo de esta manera un rompimiento con la visión completa y consignada de la realidad; una pandemia brutal que consiste en que las personas empiezan a desaparecer sin motivo alguno y en un parpadeo sin dejar rastro; personajes de ficción más o menos conocidos: la afroamericana Hillary Clinton, presidenta de los Estados Unidos, Roy Batty, de Blade Runner, Tony Soprano de Los Soprano, entre otros.
Estas son aproximaciones apenas para hablar sobre una novela que relata una historia entretenida e ingeniosa con los recursos narrativos característicos de la televisión: fragmentariedad, eficacia y velocidad, novela que se presenta en cuatro partes: dos de ellas como las temporadas I y II de una teleserie de nombre Los muertos, y otras dos partes en las que se propone una teoría sobre esta serie ficticia, la cual, según se explica en estos apartados ensayísticos, ha revolucionado el mundo de la televisión.
La realidad se rompió, hay que narrarla de otra manera
Atraídos por la lectura de esta novela, acudimos con Jorge Carrión una calurosa tarde del año 2010, en la confortable y amplia terraza del Centro Cultural de España, lugar donde como por arte de magia el sol pierde su peso y el sonido filtra únicamente la poesía citadina: el trinar de los pájaros, el incansable cilindreo que soporta todas las postales del pasado en ese punto de la ciudad que es origen y apocalipsis: el Centro Histórico. Jorge Carrión visitó en agosto del año pasado nuestro país, y en lo que era un viaje de placer (vino a conocer el sureste de México), de paso por la Ciudad de México, aceptó concedernos esta entrevista.
¿De qué manera las pantallas han cambiado nuestra forma de conocer y narrar la realidad?
El realismo decimonónico nace en parte porque se impone una estética inspirada en la ciencia positivista: el hombre del siglo XIX empieza a mirar la realidad desde una óptica científica. Todavía en el siglo XIX existe una unidad del mundo y una posibilidad de cosmovisión, de hecho incluso alguien que leyera mucho podía saber casi todo lo que se sabía en esa época.
Pero después de la teoría de la relatividad, la física cuántica, la teoría de redes, mundos paralelos o la teoría de las cuerdas, el hombre ya no puede creer que puede saberlo todo.
Mis libros Los muertos y Australia parten de esa convicción: ya no es posible impostar un narrador omnisciente que simule saberlo y conocerlo todo como si la realidad no se hubiera roto después de las teorías científicas.
Los muertos parte de una reflexión sobre cómo vemos la realidad y sobre cómo narra la pantalla, de modo que intenta narrar en los términos que la pantalla propone; es decir, no narrarla como un cuadro, una pintura, una escultura o una película, sino desde la fragmentación propia del lenguaje televisivo y de Internet , comenta el escritor.
Llama de inmediato la atención en esta novela la exactitud racional que da Carrión a su prosa, la calculabilidad efectiva de las frases y la puntualidad en los detalles, muy en sintonía con lo certero del lenguaje televisivo y de Internet, nada literarios. Sin embargo, la precisión de Carrión produce ese efecto engañoso porque en verdad lo que leemos es literatura y no TV.
Más allá, al autor realmente le importa un nivel de afinidad más profundo que el mero asunto formal entre la mirada TV y la aproximación prosaica: En series como Lost o FlashForward, que son más fantásticas, el significado se construye, más allá de lo que los guionistas quisieron decir, gracias a la cooperación de los fans y de los lectores en red , comenta.
Su novela toma ese mismo sentido. Utiliza las redes sociales para complementarse: de entrada en la web personal del autor: jorgecarrion.com pueden verse los geniales, creativos y divertidos trailers de la novela, la cual se presenta como un thriller, un ensayo, una máquina textual , un relato sin límites... en la era de Matrix, Facebook y Lost .
Los paralelismos con la serie Lost son obvios, inclusive en Facebook existe un grupo llamado Lost Muertos, y además Carrión declaró en mayo del año pasado (cuando finalizó la serie), con una pizca de arrogancia, que con Los muertos se había adelantado al final de Lost.
Ética del creador: matar a los personajes
En las páginas de esta novela Carrión pone en la mesa literaria planteamientos de filósofos como Jean Baudrillard, Gilles Lipovetsky o Eloy Fernández Porta, principalmente los asuntos referentes a la apariencia, la seducción, el simulacro y, principalmente, la realidad. No es novedad que en sus libros nos dé gato por liebre: Australia es un libro de viajes con pasajes western, escrito en segunda persona, estrategia que usa para distanciarse del registro documental; La brújula es otra crónica pero de viaje porno; tiene además otra crónica de viaje sobre Brasilia en la que mezcla el ensayo con la crónica. En Crónica de viaje cada página es una pantalla de ordenador en la que busca supuestamente a su abuelo con fotos, mapas, blogs, y con un sistema Google que él inventa y nombra Google Destiny, el cual lee su destino con cuatro cartas del Tarot.
En Los muertos, presenta una novela que parece distópica pero que en realidad es utópica, según el mismo precisa.
Quería que el sexo, la mentira, la persecución, la traición, el crimen fueran como una pantalla e hicieran pensar al lector que eso era Hollywood cuando en verdad se trataba de filosofía. Quise escribir sobre la memoria histórica, de un modo original y se me ocurrió que podría crear una serie sobre el exterminio desde una perspectiva oblicua , confiesa Carrión.
Los muertos es una novela que intenta defender una ética de la escritura y de la responsabilidad del creador. Ahí se encuentra el debate de la ética de la creación: es ético matar o torturar a personajes de ficción , comenta sobre el dilema que concentra la segunda parte del libro titulada Reacciones y en la cual analiza la situación afectiva que desata un personaje de ficción y sus efectos potencializados por su mediación en redes, dilema parecido al que proponen ficciones como la película Blade Runner (versión de la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick) o la teleserie Battlestar Galactica (2005-2010) en las que se plantea la pregunta ¿qué es la humanidad en la época del androide, del cyborg?
Carrión abunda un poco: Hoy en día todos somos cyborgs. Todos tenemos un implante o extensiones: un marcapasos, un ordenador, un teléfono móvil. La cirugía estética es algo parecido, se ha normalizado: hay gente que tiene el 60% de su cuerpo cambiado y vive su vida normal .
La Ciencia Ficción que propone Los muertos es la primera parte de una trilogía. La segunda se llama Los huérfanos y ocurre en Pekín en 2035. La tercera se llama Transjordania, ocurre en Oriente medio, y es una especie de precuela de Los muertos. Se publicarán próximamente, y el autor ha añadido que podrán leerse de forma independiente.