Un pozo petrolero abandonado vierte fluidos y gases tóxicos desde hace dos años, contaminando 20 hectáreas a la redonda y matando centenares de vacas, sin que las autoridades reaccionen ni los empresarios reaccionen.
Un pozo petrolero abandonado vierte fluidos y gases tóxicos desde hace dos años, contaminando 20 hectáreas a la redonda y matando centenares de vacas, sin que las autoridades reaccionen ni los empresarios reaccionen.