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Tecnología

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La restricción de celulares llega a escuelas donde el teléfono puede ser la única computadora: especialistas

El celular tiene una penetración muy superior a otros dispositivos en México, con 84.6% de la población de seis años y más que lo utiliza frente a 38.1% que usa computadora o tableta, según el Inegi.

Foto EE:archivo

La restricción del uso de celulares en educación básica entrará en vigor el 3 de noviembre en todas las escuelas públicas y particulares del país y alcanzará planteles donde el teléfono puede ser la única infraestructura tecnológica disponible para los estudiantes.

Cimenna Chao Rebolledo, directora general de Planeación Estratégica e Innovación de la Universidad Iberoamericana, advirtió que la aplicación de la medida tendrá implicaciones distintas según el equipamiento de cada escuela y el uso educativo que ya tenga el dispositivo.

La regla federal establece que en primaria y secundaria los teléfonos deberán permanecer sin uso durante toda la jornada, incluido el recreo. La Secretaría de Educación Pública (SEP) contempla excepciones cuando una actividad pedagógica previamente planeada requiera el dispositivo y en situaciones extraordinarias relacionadas con las necesidades de la comunidad educativa.

En el ciclo 2024-2025, 50.5% de las escuelas de educación básica tenía computadora y 48.8% conexión a internet, de acuerdo con las Principales Cifras del Sistema Educativo Nacional de la SEP. Entre los planteles públicos, la proporción con computadora descendía a 38.6% y la de escuelas con internet a 35.5 por ciento.

Fuera de los planteles, el celular tiene una presencia mucho mayor que otros equipos. La ENDUTIH 2025 del Inegi reportó que 84.6% de la población de seis años y más utilizó teléfono celular, mientras 38.1% usó computadora o tableta. El uso de internet alcanzó 88.9% de la población urbana y 75.2% de la rural, una diferencia de 13.7 puntos porcentuales.

Durante la mesa de análisis “De vuelta a clases ¿con o sin celular?”, organizada por la Ibero, Chao advirtió que existen contextos donde “el teléfono móvil es la única infraestructura tecnológica de la que dispone la escuela”, particularmente cuando hay carencia de recursos. La especialista sostuvo que restringir la tecnología en esos entornos puede limitar el desarrollo de habilidades digitales y el aprendizaje sobre el uso de estas herramientas dentro de la propia escuela.

“El propósito, el fin último de estos dispositivos tiene que ser explícito, tiene que ser planeado y sobre todo tiene que ser para cubrir una necesidad que de otro modo no sería cubierta dentro de los espacios de enseñanza y aprendizaje”, dijo Chao.

La especialista planteó que la incorporación de tecnología debe responder a una necesidad educativa definida previamente y formar parte de una estrategia de alfabetización digital.

El propio acuerdo de la SEP reconoce que los dispositivos personales pueden funcionar como herramientas educativas cuando su utilización responde a fines pedagógicos.

En educación media superior, cada institución definirá sus limitaciones dentro de un esquema de uso responsable y seguro, mientras que las instituciones de educación superior conservarán mayor margen para establecer sus propias reglas.

El teléfono es una herramienta

Sandra Montes de Oca Mayagoitia, directora del Departamento de Psicología de la Ibero, planteó durante el panel que un teléfono puede cumplir una función educativa específica para algunos estudiantes. La académica mencionó casos de niñas y niños dentro del espectro autista para quienes el dispositivo sirve como herramienta de comunicación mediante tableros específicos y explicó que las reglas escolares deben tomar en cuenta las características del alumnado y las condiciones del plantel.

Montes de Oca citó durante la mesa los resultados de SMART Schools, un estudio observacional realizado por investigadores de la Universidad de Birmingham con 1,227 adolescentes de 12 a 15 años en 30 escuelas secundarias de Inglaterra. La investigación comparó 20 planteles que restringían el uso recreativo del teléfono con 10 que lo permitían y encontró que los alumnos de las escuelas restrictivas utilizaban el celular 0.67 horas menos durante la jornada, alrededor de 40 minutos. El estudio tampoco encontró diferencias estadísticamente significativas en el bienestar mental ni en el tiempo total de uso del teléfono durante los días de escuela o los fines de semana.

Ricardo Ortega Soriano, director del Departamento de Derecho de la Ibero, sostuvo que la regulación requiere una política educativa que establezca cómo incorporar la tecnología dentro de planteles con condiciones diferentes.

“Creo que la clave está en mover el debate de la prohibición del uso de celulares a la necesidad de contar con una política de Estado en materia de incorporación de tecnologías en el ámbito educativo. El Estado tiene que generar políticas orientadas a definir cómo es que se van a usar este tipo de dispositivos en los contextos escolares, en dónde es válido hacer restricciones y que esas restricciones sean razonables”, dijo Ortega.

La medida se aplicará en un sistema educativo con niveles muy distintos de equipamiento. En el ciclo 2024-2025, apenas 38.6% de las escuelas públicas de educación básica reportó contar con computadora y 35.5% con conexión a internet. En los planteles que dependen del celular para determinadas actividades, la excepción pedagógica prevista por la SEP permitirá conservar su uso cuando forme parte de una actividad previamente planeada y orientada por docentes.

Reportero de Tecnología

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