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Política

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Violencia letal en 2026, por arriba 26% en cotejo con 2015

La comparación de largo plazo muestra un panorama donde 22 de las 32 entidades tienen en 2026 niveles superiores a los de 2015. Colima encabeza el deterioro, con un incremento de 371%, seguido por Quintana Roo, con 143%; Nayarit, 140%; Ciudad de México, 122%, y Oaxaca, 110%.

La tasa de personas desaparecidas, entre el primer semestre del 2015 y 2026, pasó de 1.6 a 3.6 casos por cada 100,000 habitantes. foto ee: fernando villa del ángel

México registró una reducción de la violencia letal durante el primer semestre de 2026; sin embargo, el descenso todavía no representa una pacificación estructural y la evidencia pública disponible no permite atribuirlo de manera concluyente a la estrategia de seguridad del gobierno federal, según la organización México Evalúa.

Con base en el análisis “De la Violencia a la Pacificación: Análisis de datos delictivos”, la tasa nacional de violencia letal pasó de 27.8 víctimas por cada 100,000 habitantes en el primer semestre de 2025 a 22.1 en el mismo periodo de 2026, una disminución de 5.7 puntos y la más pronunciada de todo el periodo estudiado.

Según lo indicado por la ONG, los cinco componentes utilizados para medir la violencia letal —homicidio doloso, homicidio culposo, feminicidio, otros delitos contra la vida y desapariciones— registraron una reducción simultánea durante el último año.

No obstante, el país todavía se encuentra 26.1% por encima del nivel registrado en 2015, cuando comenzaron los registros oficiales utilizados para la comparación. El incremento representó 4.6 puntos adicionales en la tasa nacional, por lo que el comportamiento reciente es descrito como una etapa de reducción, pero no como una pacificación estructural.

El análisis advirtió que concentrar la evaluación de la violencia únicamente en los homicidios dolosos puede ofrecer una fotografía incompleta. Se detalló que, entre 2015 y el primer semestre de 2026, los homicidios dolosos disminuyeron 5.2%; sin embargo, otros componentes de la violencia letal aumentaron considerablemente.

Los “otros delitos contra la vida” crecieron 197%, aportando 3.2 puntos al incremento de 4.6 puntos de la tasa nacional. En tanto, la tasa de personas desaparecidas y no localizadas aumentó 127.3%, lo que representó otros dos puntos.

Mientras que los feminicidios también registraron un incremento acumulado de 53.5%, aunque su contribución al aumento de la tasa nacional fue de 0.1 puntos.

Así, el estudio planteó la existencia de un desplazamiento de la violencia hacia expresiones que no quedan reflejadas en el indicador tradicional de homicidio doloso.

22 entidades están peor

Según la organización, la reducción nacional también ocultó comportamientos diferenciados entre los estados.

Durante el primer semestre de 2026, 11 entidades registraron incrementos de violencia letal respecto del mismo periodo de 2025. Yucatán tuvo el mayor aumento porcentual, con 36%, seguido de Colima, con 24%; Morelos, con 20%; Veracruz, con 15%, y Ciudad de México, con 13%.

En el caso de Yucatán, el incremento parte de niveles relativamente bajos de violencia, mientras que el aumento en Colima y Morelos resulta particularmente relevante debido a que ambas entidades ya presentan niveles elevados de violencia letal.

La comparación de largo plazo muestra un panorama donde 22 de las 32 entidades tienen en 2026 niveles superiores a los de 2015. Colima encabeza el deterioro, con un incremento de 371%, seguido por Quintana Roo, con 143%; Nayarit, 140%; Ciudad de México, 122%, y Oaxaca, 110%.

También, el análisis también puso a prueba la afirmación del gobierno federal de que la reducción de homicidios es consecuencia de su Estrategia Nacional de Seguridad y del debilitamiento operativo de las organizaciones criminales.

Para ello se revisaron seis tipos de acciones: detenciones, aseguramiento de armas de fuego, drogas, vehículos, destrucción de laboratorios y recuperación de combustible, y se contrastaron con la evolución posterior de los homicidios dolosos.

El resultado, según el estudio, es que no existe una asociación estadística robusta y sostenida entre estas acciones y la disminución posterior de los homicidios. De 18 combinaciones analizadas entre acciones y períodos, 17 no arrojaron resultados estadísticamente significativos.

Por otro lado, se cuestionó la disponibilidad de información oficial para evaluar la política de seguridad.

Los investigadores señalaron que el gobierno federal no publica una base de datos que permita relacionar cada operativo con sus resultados por entidad y mes. Ante esta ausencia, tuvieron que reconstruir la información a partir de más de 1,800 comunicados de prensa.

Debido a esto, el análisis planteó que mientras no existan datos completos, desagregados y verificables, la atribución de la reducción de homicidios a una política específica permanece como una afirmación que no puede ser comprobada de manera independiente.

Gráfico EE

Reportero y licienciado en Ciencias de la Comunicación

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