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Política

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Qué fue de las vallas de la Secretaría de Gobernación

Estas barreras comenzaron a resguardar la Segob desde que Vicente Fox era presidente de la República y Santiago Creel fungía como secretario de Gobernación, recuerdan las personas que viven o trabajan en los alrededores.

Han transcurrido aproximadamente tres sexenios desde que se comenzaron a usar vallas metálicas para impedir el paso de manifestantes en las calles aledañas a las instalaciones de la Secretaría de Gobernación, con el objetivo de proteger la dependencia federal, relatan vecinos del lugar.

Estas barreras comenzaron a resguardar la Segob desde que Vicente Fox era presidente de la República y Santiago Creel fungía como secretario de Gobernación, recuerdan las personas que viven o trabajan en los alrededores.

Con Felipe Calderón como presidente las vallas que cubrían toda la calle, ya estaban ahí, y con el pasar de los años se decidió que estuvieran fijas y soldadas en el piso para, en un dado caso, cerrar o bloquear toda la calle. Algunas tienen rampa y una puerta para facilitar el acceso de personas y controlar el ingreso.

Actualmente, las vallas ya no cuentan con la vigilancia de policías federales y granaderos —cuerpo policial capitalino que desapareció—, aunque siguen en el lugar.

Las estructuras metálicas con rampa y entrada, aquellas que requerirían un proceso más complejo para retirarlas, son las más descuidadas.

La Secretaría de Gobernación se encuentra ubicada en Abraham González número 48, en la colonia Juárez, rodeada de la avenida Bucareli y las calles General Prim y Atenas.

En la primera quincena de marzo, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, declaró que habría “puertas abiertas” para la institución, y que se retirarían las vallas. “En cuanto llegamos a esta secretaría, lo primero que dijimos fue: ‘levanten todas esas vallas, esta secretaría no puede tener vallas en la banqueta, esta secretaría debe tener las puertas abiertas’”.

Incertidumbre en las calles

La calle Abraham González aún mantiene las piezas de acero que bloqueaban la entrada, mas ya no impiden el paso a los autos.

A unos cuantos pasos de éstas se puede observar cortinas de negocios y paredes grafiteadas.

Estela, locataria de una tienda de abarrotes y residente de dicha calle, detalló que los bloqueos ocasionaban que las ventas de su negocio disminuyeran y aumentara la presencia de indigentes. “Estaba muy sucio y solo, todo porque no podían pasar, pero ahorita se ve más afluencia de gente y se ve mejor, entre paréntesis”, señaló.

La vecina del lugar explicó que anteriormente las autoridades no avisaban cuándo cerrarían la calle y, ahora, a pesar de haber marchas, no se ha impedido el ingreso.

Por su parte, Francisco, dueño de una tienda de accesorios de autos, quien ha vivido en ese lugar unos 40 años, mencionó que hasta la fecha no ha tenido algún beneficio desde que se abrió el paso; sin embargo, confió en que el panorama cambie: “quizás más adelante, cuando verdaderamente quiten esas vallas, probablemente sí”.

Anselmo, locatario de una refaccionaria desde hace 10 años ubicada en Bucareli, dijo que ahora que se permite el libre acceso ya pasan algunos carros, pero aún cree que volverán a bloquear el paso como antes, ya que en otros gobiernos cerraban la avenida de manera continua y sólo se permitía el acceso a los residentes que contaran con una identificación que lo demostrara.

¿Y los policías?

Alejandra, dueña de la tienda del Mago Chams, ubicada a unos metros del reloj chino de Bucareli, expresó que a pesar de no haber tenido algún inconveniente con los manifestantes, le preocupa que ya no estén los cuerpos de seguridad que protegían las barreras metálicas.

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