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“Conveniente, buena relación”
Frente a la nueva administración federal, los 12 gobernadores del PRI, 12 del PAN, uno del PRD, uno de MC y el independiente de Nuevo León, están limitados en su actuación.
Frente a la nueva administración federal, los 12 gobernadores del PRI, 12 del PAN, uno del PRD, uno de MC y el independiente de Nuevo León, están limitados en su actuación. Los mandatarios estatales dejaron de ser señores feudales y ahora se han plegado al titular del Ejecutivo federal para tener los recursos mínimos, a fin de hacer un buen gobierno. Los únicos gobernadores que resaltan en la oposición, son Enrique Alfaro de Jalisco y Javier Corral de Chihuahua, coincidieron los analistas Alfonso Zárate y José Antonio Crespo.
Entrevistados por separado, los politólogos consideraron que los gobernadores de la oposición están sumamente limitados, porque en sus Congresos domina una mayoría de Morena, o bien porque este último partido predomina en la mayoría de los ayuntamientos. Además de que en todos los casos los superdelegados son un contrapeso importante en la gestión de los recursos públicos desde la Federación.
Sin embargo, el politólogo del CIDE, José Antonio Crespo, aseguró que la relación entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y los gobernadores es buena, porque a estos últimos les afectaría no recibir recursos federales suficientes para sus estados.
“La relación entre López Obrador y los gobernadores es buena. La mayoría de los gobernadores del PRI y del PAN se han plegado, porque les conviene llevar una buena relación por cuestiones presupuestales. Son pocos los que se han confrontado un poco, como Javier Corral y Enrique Alfaro, pero los demás se han plegado bastante”, afirmó.
“La presencia de grupos parlamentarios mayoritarios de Morena (en los congresos estatales), la designación de los superdelegados, vemos que es el sometimiento al nuevo tlatoani, que es López Obrador. Creo que en ese sentido sólo vislumbro a dos gobernadores con posibilidad de fungir como algún tipo de contrapeso: Enrique Alfaro en Jalisco y Javier Corral en Chihuahua”, coincidió el consultor Alfonso Zárate, maestro en Sociología Política por The London School of Economics.
Crespo aseguró que los gobernadores ya no serán “señores feudales”, pero seguirán siendo “auténticos virreyes”, porque “pueden ser removidos de una u otra manera. Son controlados, subordinados al poder central”.
Zárate, en tanto, comentó: “Lo que vamos a observar es todavía un alineamiento de todos los gobernadores, no sólo los de Morena, sino todos. Porque, por ejemplo, en el Estado de México tienen un Congreso mayoritariamente opositor a Alfredo del Mazo. Tiene los principales ayuntamientos en manos de Morena, tiene a la profesora Delfina como superdelegada. Todo eso acota de manera significativa su margen de maniobra”.
Aseguró que para los mandatarios de oposición, levantar la voz significaría “exponerse a no disponer de los recursos indispensables para gobernar. Si quieren hacer un gobierno más o menos aceptable, necesitan los grandes proyectos de infraestructura, las carreteras, los puertos, recursos de la Secretaría del Bienestar, de la Secretaría de Agricultura, es decir, la pobreza de los recursos propios de los estados y municipios. No habría condiciones propias para gobernar, a menos que tengan una muy buena relación con el jefe del Ejecutivo y con los miembros de su gabinete.
“En ese sentido, la correlación de fuerzas lleva a estos gobernadores a doblegarse de una manera muy clara, quizá mayor a la que se vivió en los años de hegemonía del PRI”.