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Opinión

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La verdadera perversión

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos. Julio Cortazar

Testimonios de luchas ante nuestra indiferencia, porque pareciera que dejamos de mirar con asombro esos espantos pretéritos en los excesos, abusos y sobre todo actos conscientes de corrupción, porque el telón de cada día pareciera ser displicente, en esos recorridos para salvar la vida de la rutina.

Ya no somos seres con argumentos válidos, la respuesta popular no está presente, la política represiva es variada, y los estados del país conforman el parásito que únicamente solicita recursos, mientras la desatención causa hambre.

No hay noticias gratas o importantes para la mayoría de los pensantes, las redes sociales suelen ser ahora mismo un escaparate de justificaciones al margen de lo fundamental, que se nota distante, y el trabajo colectivo también escapa de nuestra atención.

Ni idea de como sobrevivir a la angustia y el miedo, los deseos y los planes quedan fuera de toda consideración, hasta los sueños inacabados de juventudes que ven lejanía en las respuestas que siempre llegan tarde.

Las comunidades están sueltas, y escasos protagonismos no son suficientes, el despegue de la economía está sin matices, deambulando por los distractores alternos de los pedimentos políticos del vecino del norte, en esa lucha por cachar votos, primero ellos en noviembre próximo, y el escenario es adverso hoy, lo que nos tiene en vilo por las ocurrencias del dictador.

Solía afirmar Adam Smith; “dejar hacer, dejar pasar”, pero la realidad supera la ficción, las relaciones no son obsesión y despliegue mediático de los temas sobre la mesa, para un análisis completo y lúcido se tienen que tener elementos de acción, no de reacción ante tragedias.

La lucha no es contra una censura que está dispersa, pareciera una película que habíamos visto antes, melodramas, y ello es un gravísimo error, la improvisación hasta para salir al paso, para responder a esos dardos envenenados que no aniquilan ni matan por parte de la oposición, que por cierto tuvo oportunidad al volver al poder en 2012 y fue más de lo mismo.

¿Cómo creerles que las cosas pueden cambiar?, si son los mismos que reciclan frases para conseguir audiencias, ahí donde los colores y los hechos consumados los ponen al borde del precipicio, mientras las valoraciones son ridículas de lo que puede suceder de no tomarse en serio, los diagnósticos serios de recesión y freno brutal al crecimiento pírrico nuevamente.

Ni agoreros del mal ni simplismo analítico, hay una gran parte de la sociedad que está silenciosa y eso debe preocuparnos, la verdadera perversión es darse cuenta y no saber que piezas mover, cuales remover, y hasta tener la virtud de dictar de manera racional las palabras, en ese lenguaje que hoy no comunica.

A la fecha sigue ocurriendo lo que pasaba antes, justificar y comparar, asegurar que los peores eran los otros, pero frente a lo frecuente de la protesta como en Sinaloa y la violencia en Tabasco, más de lo mismo no comprende ni atiende, las mutaciones de la naturaleza humana, somos grandes pecadores con la mentira como estandarte.

ENTRE LÍNEAS

Los cambios en el calendario escolar es un tema sensible, por las implicaciones al interior de los hogares, el cuidado de las niñas y niños, esa juventud que requiere más que atención, y por supuesto los conocimientos que no están al margen de discursos. La confrontación y el manoseo por el mundial en las fechas, es una muestra de vanidades y reflejo de diferencias en un sector vulnerable por las quejas.

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