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Opinión

Lectura 5:00 min

Sparring creativo: no le pidas respuestas a la IA, pídele que te contradiga

Nelly Acosta Vázquez | IA: Integrados y Apocalípticos

Un amigo que trabaja en una agencia de publicidad me invitó un día a una reunión de "box creativo". Me dijo que me sentiría como pez en el agua. Los creativos presentaban sus campañas a los invitados, no para ser aplaudidos o felicitados, sino para recibir críticas fundamentadas y poner a prueba la seguridad y confianza en su trabajo. El expositor salía totalmente "golpeado" por las ideas y comentarios, pero con suficiente material para mejorar su trabajo y elevar su calidad.

Eso es lo que ahora nos invita a hacer la Inteligencia Artificial, con algo que se conoce como “sparring creativo". Porque primero aprendimos a preguntarle. Después aprendimos a darle instrucciones. Ahora estamos descubriendo que también podemos pensar con ella.

Hagamos un poco de memoria de cómo empezamos a usar la IA. Primero, comenzamos a jugar con ella como si fuera un buscador avanzando: le pedíamos o preguntábamos algo y nos conformábamos con la primera respuesta; estábamos más asombrados por su velocidad que por la calidad de su respuesta. Después, llegó eso que se conoce como "ingeniería de prompts": supimos que la calidad de las respuestas que obteníamos dependía de la calidad de las preguntas o peticiones que le hacíamos, así que vamos aprendiendo a ser más específicos, cuidar el contexto, el objetivo, el tono, las restricciones, el rol, el formato... ¡Toda una ciencia!

¿Qué pasaría entonces, si ahora usáramos a la IA, ya no para pedirle que haga el trabajo por nosotros, si no para que nos ayude a mejorar el que nosotros hacemos? Esto es el "sparring creativo", que nos invita a utilizar la conversación como proceso: pedirle alternativas, cuestionamos, corregir, cambiar de perspectiva, pensar...

Un dato curioso: esto no es nuevo. Además de que se utiliza desde hace décadas como técnica creativa (como en las agencias de publicidad), la interacción con las máquinas mediante el lenguaje también tiene antecedentes mucho antes de ChatGPT. Por ahí de 1966 existió ELIZA, un programa creado en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts, universidad reconocida por su investigación) para mantener conversaciones con humanos en lenguaje natural; y aunque el programa no entendía realmente lo que le decían, era capaz de imitar la interacción humana y muchos le atribuyeron capacidades de comprensión. Por ello, algunos llaman a la interacción con una IA como el "efecto ELIZA".

¿Cómo podríamos aprovechar el sparring creativo de la IA?

  • Validación de proyectos y startups: Poner a prueba modelos de negocio y proyectos antes de presentarlos a inversionistas o clientes.
  • Estrategias de comunicación: Anticiparse a las críticas que el público o la competencia podrían hacerle a una campaña o tema delicado.
  • Resolución de problemas complejos: Desbloquear bloqueos creativos cuando tu primera solución es demasiado obvia o aburrida.
  • Fomentar la creatividad: Retarte a hacer varias versiones de tu trabajo, cuestionarlo, ponerlo a prueba.

¿Cómo aplicarlo?

Recordemos que los grandes modelos de lenguaje de la Inteligencia Artificial fueron entrenados para responder de manera útil y colaborativa, y evitar la confrontación a toda costa. Por eso, pedirle a una IA que adopte una postura cínica, crítica y escéptica requiere de órdenes y peticiones muy específicas que rompan su inercia natural de decirnos que todo lo que hacemos es brillante. Así que el “sparring creativo” es una tarea de prueba y error, mucha paciencia y tiempo... y hasta una buena dosis de diversión, para discutir con un robot en plena madrugada.

Esto cambia la jugada: no todos los usuarios de IA llegarán a utizarla. Algunas de estas funciones operan mejor con modelos más avanzados, disponibles en determinados planes de pago, aunque cada vez más capacidades llegan también a las versiones gratuitas. Y sobre todo, no todos necesitarán utilizarlas. La Inteligencia Artificial seguirá haciéndose más especializada, y cada usuario irá encontrando las herramientas y funciones que realmente le resulten útiles.

Hay otra razón por la que este uso no será para todos: requiere tiempo y participación activa del usuario. El “sparring creativo” exige que tú contestes preguntas, defiendas tu idea, evalúes alternativas, rechaces propuestas y vuelvas a intentarlo… Es decir, no solamente requiere una IA con determinadas capacidades: requiere un usuario dispuesto a trabajar de otra manera.

Yo lo he probado para validar campañas de publicidad en redes sociales y para hacer campañas de libros. Esto es lo que me ha funcionado:

  • Asignar un rol exigente y muy específico: "Actúa como un director creativo cínico y exigente que odia los clichés en publicidad".
  • Prohibir el acuerdo automático: Añade una regla estricta en tu prompt como: "No me digas que mi idea es buena de entrada. Encuentra al menos tres fallos lógicos o debilidades en mi argumento".
  • Hacer un debate: En lugar de pedir algo en un solo prompt, conviene ir pidiendo y validando pieza por pieza, para que la IA critique y tú vayas defendiendo tu postura como si estuvieras con un asesor muy exigente.
  • Pedir contraargumentos extremos: Haz que defienda una postura opuesta a la tuya para ver qué ángulos estás ignorando.

Con esto, hoy te invito a tomar acción: ¿qué pasaría si por una semana, en lugar de pedirle a la IA que haga algo por ti, le pides que te haga preguntas, le encuentre defectos a tus proyectos, te contradiga y te obligue a replantear tu pregunta?

Quizás, ahora sí, la Inteligencia Artificial nos ayude a ser un poquito, solo un poquito más inteligentes.

Nelly Acosta Vázquez es escritora, editora y periodista, fundadora de la Academia de escritores y el sello Editorial “Empodera tus palabras”. Laboró en medios de comunicación por más de 20 años. Hoy, además de escribir libros, habla sobre tecnología, negocios y finanzas.

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