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La salud del suelo y Sustenta+ para una agricultura sostenible

México, además de ser megadiverso en climas y biodiversidad, lo es también en sus suelos. De acuerdo con la Semarnat cuenta con 25 de los 32 grupos de suelos reconocidos en la clasificación internacional.

OpiniónEl Economista

El suelo es un activo productivo fundamental para la agricultura; lleva a cabo funciones primordiales para el desarrollo de los cultivos, entre las que destacan la provisión un de soporte físico para las raíces de las plantas, la provisión de agua y nutrientes, y la regulación de la vida microbiológica.

Un suelo agrícola sano, con adecuadas y equilibradas propiedades físicas, químicas y biológicas es indispensable para garantizar la sostenibilidad de las actividades agrícolas en el largo plazo.

México, además de ser megadiverso en climas y biodiversidad, lo es también en sus suelos. De acuerdo con la Semarnat cuenta con 25 de los 32 grupos de suelos reconocidos en la clasificación internacional.

Por otra parte, datos del más reciente Censo Agropecuario realizado en 2022 indican que de las 87.9 millones de hectáreas con vocación agropecuaria a nivel nacional, 29.81 millones de hectáreas, es decir, el 34%, son de uso agrícola. De éstas, se ha cultivado un promedio de 20.4 millones de hectáreas en los últimos cinco años.

Sin embargo, los suelos agrícolas enfrentan un problema de degradación, en términos de la pérdida de calidad, salud biológica y capacidad productiva y de captación de agua. Lo anterior, debido a factores naturales y, principalmente, a la actividad humana.

Según los resultados del estudio publicado en 2003 por la Semarnat y por el Colegio de Postgraduados llamado “Evaluación de la degradación del suelo causada por el hombre en la República Mexicana”, cerca del 44.9% de los suelos del país, tanto de ecosistemas naturales como los que son manejados, se encontraban afectados por algún proceso de degradación.

La degradación química, que consiste en la baja de la fertilidad, contaminación, salinización-alcalinización y eutrofización, ocupaba el primer lugar en extensión, con 17.8% del territorio nacional.

Fue seguida por la erosión hídrica (11.9%) y eólica (9.5%) y, al final, por la degradación física, con efectos como la compactación, pérdida de la función productiva, y disminución de la disponibilidad de agua, principalmente, con 5.7 por ciento.

Si bien el uso de fertilizantes químicos en la agricultura es fundamental para reponer de forma directa y rápida los nutrientes esenciales que los cultivos extraen del suelo, su uso intensivo e ineficiente, principalmente de compuestos nitrogenados, es una de las causas más importantes en la degradación de los suelos, al afectar su composición química, alterar su estructura física y empobrecer su vida biológica.

En este sentido, la agricultura regenerativa juega un papel clave como alternativa de solución, a través de prácticas orientadas a revertir la degradación del suelo, mejorar su salud y restaurar su fertilidad natural.

Prácticas como la rotación de cultivos, el mantenimiento de la cobertura con material vegetal, y la reducción de la perturbación del suelo mediante la labranza mínima o nula, ayudan a protegerlo de la erosión, preservar su estructura y fertilidad, conservar la humedad, y promover la diversidad y actividad biológica.

Asimismo, el uso de bioinsumos o fertilizantes orgánicos, que proporcionan a las plantas los nutrientes necesarios para su desarrollo, al mismo tiempo que mejoran la calidad del suelo y favorecen un entorno microbiológico óptimo, busca reducir el nivel de aplicación de fertilizantes químicos, con la ventaja de mantener e incluso incrementar la productividad en los cultivos.

En este contexto, los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) crearon la iniciativa Sustenta+, que busca motivar e impulsar el uso de biofertilizantes en la agricultura.

Ello, mediante un esquema que vincula el financiamiento con la adopción de este tipo de insumos, con el objetivo de revertir la degradación biológica de los suelos, aprovechar mejor los insumos químicos, incrementar la resiliencia de los cultivos y disminuir los costos de producción.

Sustenta + es un esquema de incentivos dirigido a productores agrícolas, parafinancieras, entidades financieras y grupos empresariales para promover la disminución del volumen de fertilizantes químicos utilizados, manteniendo niveles competitivos de productividad.

En su etapa piloto, el programa Sustenta+ ha beneficiado a productores de maíz del ciclo Primavera-Verano 2026 en Guanajuato, Jalisco, Chihuahua, Campeche y Michoacán.

Esta etapa también contempla beneficiar a productores de caña de azúcar, así como a productores de maíz del ciclo Otoño-Invierno 2026/27 en Sinaloa y Tamaulipas, y de trigo en Sonora y Baja California.

FIRA extiende la invitación a las parafinancieras, fabricantes de bioinsumos y productores agrícolas a sumarse a esta iniciativa para desarrollar una agricultura más sostenible. Pueden solicitar información sobre el programa al correo electrónico dmapryv@fira.gob.mx

*Salvador D. Gaucín es subdirector de Análisis del Sector. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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