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¿Purga en el INE?
Alberto Aguirre | Signos Vitales
Nadie ha salido en defensa de Guadalupe Taddei Zavala, salvo la presidenta de la República. Defenestrada hasta la infamia, la expresidenta consejera del Instituto Nacional sigue emplazada para demostrar que no favoreció a un consorcio empresarial; la evidencia audiovisual que apuntaría a lo contrario fue filtradas a “medios conservadores”.
El presidente interino del INE debe proceder a una “sacudida”, para que los mandos medios y superiores con vínculos con la expresidenta consejera y su proveedor favorito sean separados de su cargo, sugirió el líder de la mayoría morenista en San Lázaro, Ricardo Monreal Ávila.
“Es normal y correcto, incluso necesario” proceder a esa limpia en el INE. Las afectaciones a la organización del proceso electoral federal —insistió el presidente de la Junta de Coordinación Política— serán un inconveniente, pero eliminar cualquier sospecha sobre la autoridad electoral resulta fundamental.
Taddei Zavala se asume como víctima de una embestida mediática. Las indagatorias sobre su presunta parcialidad llevan por lo menos dos años, según han reconocido las autoridades federales. La presidenta Sheinbaum refirió ayer que la UIF había congelado las cuentas bancarias del proveedor implicado con Taddei Zavala, aunque un amparo federal —concedido en enero del 2024— impidió esa intervención.
Por su parte, el diputado Monreal Ávila reveló que el Órgano Interno de Control del INE —que debe reportar a San Lázaro— llevaba seis meses de indagatorias por presunto tráfico de influencias y conflicto de intereses.
Con serenidad y la satisfacción del deber cumplido, Guadalupe Taddei deja la presidencia del Consejo General del INE. Así concluye tres décadas como servidora pública —sin referencia alguna a su periodo como comisionada de transparencia y acceso a la información en Sonora—, aunque su renuncia pone en la mesa un tema esencial para el futuro del sistema electoral vigente: el costo de los materiales y la industria que se ha desarrollado en torno a los jugosos contratos que persigue un puñado de proveedores.
Justo en ese terreno minado, los cercanos a la expresidenta consejera del INE ubican a los responsables de las filtraciones y señalan un capítulo previo, determinante es este escándalo: los cuestionamientos al exdirector de los Talleres Gráficos de México, pues justamente en el desempeño de ese cargo vinculó a esa empresa paraestatal con un bloque de contratistas que competía con los favoritos de Taddei Zavala.
Tales sospechas lo persiguieron en las etapas previas a su elección como consejero electoral y ahora han vuelto a emerger ante las insistentes versiones de que asumirá la presidencia interina del órgano electoral.
Efectos secundarios
¿MANO NEGRA? Sin precisión sobre la participación de los trabajadores del Seguro Social que rechazaron la propuesta de aumento salarial, hace una semana, las autoridades del Instituto y la cúpula sindical han coincidido en una tarea: identificar a probables agitadores de la inconformidad entre el gremio activo y los jubilados y, sobre todo, su filiación partidista. Las pesquisas están centradas en Juan Rafael Soto Cruz y Tomás Tirso Robles Aragón, ambos con nexos directísimos con la senadora morenista Maricela Gutiérrez Escalante, exalcaldesa de Tecámac. Algunos creen que obedecen al líder de la cámara alta, Higinio Martínez, otros al diputado federal Pedro Zenteno Santaella.