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Opinión

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El problema central, advertencia ignorada

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

El cansancio más raro es el mental. Anónimo

Hay un desgaste natural por el tiempo transcurrido, en cada uno de los escalones de la administración pública, tres niveles de gobierno que pocas veces confluyen para desarrollar políticas a favor de sus gobernados, los jaloneos propios de los protagonistas por aparecer en el escenario son más notables.

Las trampas no visibles de los cambios en las estrategias en cada uno de los rubros más importantes, donde la seguridad sigue siendo una asignatura pendiente no sólo para México, toda la América Latina está inmersa en un alboroto mayúsculo, por las decisiones de Donald Trump entre otros factores de riesgos.

Tenemos ante nosotros pocas oportunidades en la vida, de reflexionar y quizá proponer, disponer de elementos más claros, para no hacer juicios de lo que descocemos, no hay lealtades en los gobiernos multicolores, hay intereses mezquinos en muchos casos, pero el tema central no es este.

Nuestra economía se afirma está fortalecida en el presente, y se presume hasta donde alcance la paridad peso-dólar, que para los mortales nos tiene en la indiferencia, les sirve a los importadores y exportadores, pero la balanza comercial con el gigante del norte es dispar, por eso los discursos amenazantes son advertencias, que se ignoran como el pronóstico del tiempo.

Lo que no logramos comprender es el desparpajo en la atención a los grupos hasta cierto punto no vulnerables, porque la inventiva en nuestro país nos puede llevar a la bancarrota, son los programas sociales el foco de atención a valorar y evaluar, la dinámica de la economía saludable gira en torno a ello.

Bien afirman los que conocen los alcancen de dinero a fondo perdido y sin transparencia ni rendición de cuentas, que el circulante ayuda en lo interno, pero PEMEX y los impuestos ya van siendo insuficientes para mantener esa gran bolsa de “ayudas”, varias de ellas sin propósitos claros ni futuros mejores para jóvenes, por ejemplo.

Entramos en un tobogán de contrastes, el precio de las gasolinas para la movilidad de millones de automóviles, pero además del transporte de carga, que van por las maltrechas carreteras del país, en lo que sabemos es el medio más utilizados para las mercancías y perecederos, tiene a los mexicanos comiendo lo que se puede, a lo que nos alcanza.

Sorprendidos por el precio de un aguacate el fin de semana pasado, en un tendejón, 25 pesos; porque seguramente pasa por muchos manos y más coyotes hasta su consumo final.

Pero también están las gasolinas, insistimos, los aranceles amenazantes, aquella incertidumbre de las no definiciones, sumando más de lo mismo con los nombres de los actores de un reparto corto, los mismos hacen lo mismo, menos ruido para no levantar polémica, y los “castigados” del pasado reciente, vuelven por sus fueros, porque el padrino recomienda y la administración pública aguanta cualquier curva de aprendizaje en los tiempos actuales. ¿A poco no?

ENTRE LÍNEAS

Ya no es noticia los adeudos de PEMEX, silenciados los empresarios que seguramente ya cobraron, mientras el debate por más presupuesto para las universidades públicas no logra hacer eco, y menos los excesos de gobernadores violentando autonomías.

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