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“La Paloma” ignorante
Opinión
La palabra, en el ejercicio de la tribuna legislativa, es la herramienta más poderosa, pero también la más traicionera. No perdona la improvisación ni la soberbia. El Senado de la República fue escenario de un yerro que exhibe un síntoma que padece la clase política de nuestros tiempos: Estar más ocupados y preocupados por los “likes”, que por verdaderamente representar los intereses de quienes dicen representar en la Cámara Alta.
Hay legisladoras y legisladores que priorizan el espectáculo sobre la sustancia histórica que dicen defender al subir a la tribuna legislativa, sobre todo cuando con sus intervenciones buscan ganar simpatías y adeptos con miras a posicionarse mejor en sondeos previos al proceso de selección de candidatos a puestos de elección popular.
Eso justamente fue lo ocurrido recientemente con la senadora hidalguense por Morena, Simey Olvera Bautista, -“La Paloma”, como se autonombra-, quien tropezó con el peso de la propia historia que intentó blandir como un arma, cuando intentó “exhibir” el entreguismo y falta de patriotismo de sus adversarios de la oposición, señalando su supuesta ignorancia sobre el pensamiento juarista, en el que Morena basa sus principios políticos.
Al pronunciar la máxima que define la doctrina de política exterior mexicana, acuñada por el Benemérito de las Américas: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, la senadora Olvera Bautista, en un lapsus, invirtió los términos, “respeto al derecho” por “derecho al respeto”, cuando intentaba “ilustrar” a la oposición que ellos ni siquiera se saben la famosa frase.
El cambio de la frase de Benito Juárez no es una minucia semántica, sino una ironía documental que, en el afán de exhibir una supuesta carencia intelectual de la oposición, la senadora exhibió sus limitaciones, a pesar de estar leyendo el discurso que seguramente le prepararon sus colabores, y de tener, frente a ella, la frase del Benemérito de las América, inscrita en el muro de honor de la Cámara Alta.
Y es que confundir el sujeto con el objeto en la frase más emblemática del laicismo mexicano no es un error de dicción; es una falta de rigor en el estudio de los fundamentos del Estado. La vida está llena de ironías y de costos políticos. La contradicción de la “maestra” Simey, le resultó políticamente costosa, porque pretendía dar una cátedra de civismo y terminó reprobando el examen básico de historia nacional.
Este tropiezo no ocurre en el vacío, ya que, ha sido señalada por acudir en estado inconveniente (alcoholizada) al recinto senatorial, así como por presentar un alto volumen de iniciativas que consisten en reformas menores o de carácter simbólico (efemérides o cambios de redacción), en lugar de reformas estructurales que impacten directamente en la economía o seguridad de los ciudadanos. Es decir, su prioridad no ha sido la labor legislativa técnica, sino la construcción de su imagen para futuras aspiraciones políticas.
El “oportunismo político” ha sido una constante en la trayectoria “La Paloma”, como lo consignaron los medios de comunicación de Hidalgo durante la emergencia que enfrentaron miles de habitantes de comunidades hidalguenses que fueron afectadas por la vaguada monzónica, en octubre de 2025. La senadora Simey fue objeto de duras críticas por parte de la opinión pública y comunicadores hidalguenses.
La indignación contra la representante popular no fue la falta de presencia, sino la naturaleza de su participación durante la crisis provocada por el fenómeno natural, la cual fue calificada por diversos sectores como un ejercicio de “oportunismo político” y “desconexión social” en sus “recorridos” por los municipios afectados: Tianguistengo, Tenango de Doria y la zona de la Huasteca.
Simey Olvera fue señalada por los medios de comunicación hidalguenses de realizar “turismo de tragedia”, ya que mientras cientos de familias perdieron viviendas, enseres y cultivos, la senadora publicaba contenido en sus redes sociales donde se le veía con ropa de marca o calzado impecable en zonas de lodo, priorizando la estética de la fotografía sobre la ayuda real.
La trayectoria política de “La Paloma” ha estado marcada por su “volubilidad” política, ya que ha “brincado” de una fuerza política a otra en busca de espacios de poder. Hoy, pocos recuerdan que, durante el proceso electoral de 2010, Simey Olvera colaboró en la campaña a la gubernatura de Xóchitl Gálvez, quien en ese entonces encabezaba la coalición “Hidalgo nos Une”.
Aprovechando su formación académica en Ciencias de la Comunicación y su experiencia previa en radio, “La Paloma” asumió funciones en el equipo de comunicación y vocería de Xóchitl Gálvez, sirviendo como un enlace estratégico entre la candidata y los medios locales.
En el ajedrez político nacional, donde la preparación y la estatura de Estado son -o deberían ser- requisitos indispensables, este “Juarazo” le sale gravoso a Simey Olvera, quien no puede permitirse el lujo de desvirtuar a Juárez en la máxima tribuna de la nación, sobre todo cuando el Benemérito de las Américas fue quien, el 16 de enero de 1869, decretó la erección del estado de Hidalgo, que ella representa en la Cámara Alta.
La ignorancia de la ley -o en este caso, de la historia que fundamenta la ley- es un fardo pesado para la senadora morenista, porque no se puede reclamar el legado de la transformación cuando se desconoce el abecedario del liberalismo mexicano.
Frente al “Juarazo”, la senadora hidalguense se declaró víctima de violencia digital tras las críticas y mofa que generó su desatino en redes sociales y medios de comunicación. Sin embargo, es importante señalar que la crítica a la capacidad es un deber de los comunicadores, que, como ella, debe saber perfectamente por ser licenciada en Ciencias de la Comunicación.
Resaltar el desconocimiento de un servidor público sobre temas fundamentales (historia, derecho y política exterior) no es violencia; es una auditoría ciudadana necesaria. La ignorancia no tiene género, y su señalamiento no es una agresión, sino una consecuencia natural de la exposición pública.
En el Senado, donde se redactan las leyes, el “derecho” y el “respeto” deben estar en su lugar exacto, de lo contrario, la representante popular hidalguense corre el riesgo de ser recordada no por sus propuestas, sino por la ligereza de su memoria e ignorancia, aunque recurra al argumento de la violencia digital como descargo.