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"Las listas del macartismo, el nazismo" y la 4T

OpiniónEl Economista

Apenas la semana pasada dije en este espacio que la presidenta Sheinbaum parecía haber dado un paso atrás en los ánimos de censura de los Lineamientos generales para la protección de los derechos de las audiencias (LGPDA) debido a la intensa crítica que dicho documento había recibido. También señalé que ante los ataques a periodistas y medios que ocurren en nuestro país no había que confiarse.

La desconfianza tenía bases. Nuevos señalamientos y ataques contra la prensa se han registrado, algunos claramente desde el poder y otros utilizando la mano del gato que saca las castañas del fuego. Desde el acoso e intimidación hasta formas más sutiles, como la presión sobre clientes para que retiren sus dineros de los medios independientes. Las voces críticas se van apagando o empequeñeciendo.

La censura tiene muchas formas y caras. Periodistas que critican a gobernadores o funcionarios de la 4T son asesinados por el crimen organizado. Una reacción de cuerpo. Así, en los últimos tres sexenios se han asesinado entre 45 y 50 periodistas en cada administración. Caen los sicarios, pero casi nunca los autores intelectuales. De todos modos, para las autoridades de la 4T se consideran casos cerrados en su mayoría. Por si fuera poco, se les ataca desde las mañaneras. López Obrador llegó a insinuar que el atentado contra Ciro Gómez Leyva podría tratarse de un “autoatentado”.

Tanto la presidenta como su predecesor han asegurado en múltiples ocasiones que ellos no piden el despido de ningún periodista por sus opiniones. Sin embargo, “misteriosamente” más de 25 comunicadores y comentaristas han perdido uno o varios espacios en estos años. Las empresas han cedido a las presiones o simplemente han recurrido a una vieja tradición mexicana: la autocensura. No molestar al régimen para evitar el corte de recursos o las visitas de Hacienda.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, ahora hay que agregar las listas presentadas por la Consejera Jurídica, Luisa María Alcalde. El pasado miércoles 12, la funcionaria presentó listas de medios, periodistas y políticos que, según ella, conforman un "ecosistema digital", coordinado y automatizado, cuyo objetivo es difundir narrativas críticas contra el gobierno federal, la 4T y la presidenta Sheinbaum.

Según Alcalde, las críticas y tendencias negativas en redes sociales y medios de los conjurados no reflejan un descontento ciudadano genuino porque, como se sabe, el pueblo está con la presidenta. Es una estrategia coordinada que es impulsada por grupos de oposición nacionales e internacionales contra México. Señalamiento este digno de Gustavo Díaz Ordaz luego de la masacre de Tlatelolco.

Según la Consejera y su sesudo análisis producto de meses de trabajo, este ecosistema opera en cuatro niveles: 1) medios y analistas (54 cuentas): encargados de "originar y legitimar" los mensajes a través de notas, opiniones o investigaciones (incluyendo a comunicadores como Carlos Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva, Denise Dresser y medios como El Universal, Reforma o Latinus). 2) Figuras públicas y emisores políticos (32 cuentas): actores de partidos opositores que replican y posicionan las narrativas (como Felipe Calderón, Vicente Fox, Xóchitl Gálvez y Alejandro Moreno). 3) Cuentas de ataque (34 cuentas): bloques anónimos o perfiles identificados como trolls. 4) Anillo de amplificación: red masiva compuesta por más de 500,000 cuentas automatizadas (bots) encargadas de viralizar los ataques en plataformas sociales.

Por supuesto, la difusión de las listas y el sentido que le dio Alcalde de enemigos de la 4T, el gobierno y la presidenta, utilizando el eufemismo de “críticos” coordinados, es decir, conjurados, provocó diversas reacciones entre los aludidos. Muchos se burlaron del hecho, otros se indignaron y algunos manifestaron que era un orgullo “no estar con Obrador”. Pero todos, comunicadores y no comunicadores, calificaron el acto como un mecanismo de intimidación, censura y uso del aparato del Estado para exhibir a ciudadanos inconformes y silenciar la crítica legítima hacia la administración pública.

Ante estas respuestas y tratando de minimizar el tema, Luisa María Alcalde aclaró que no se trata de una "lista negra" de opositores ni periodistas perseguidos, sino de hacer transparente cómo se mueven las tendencias artificiales y aseguró que la mención de un periodista o medio en el estudio no significa que estén financiando o participando directamente en la operación de cuentas automatizadas.

La mejor respuesta al hecho de hacer este tipo de listas la dio la propia Claudia Sheinbaum en 2021 (siempre hay un tuit): “¿Quién hace listas? El macartismo, el nazismo. Ellos son los que hacían listas. ¿Para qué querían hacer una lista?”

Un complemento a lo que decía Sheinbaum en 2021: también el estalinismo hacia listas para saber a quién iba a perseguir, encerrar o desaparecer. Por lo visto, el estalinismo lo traen hasta los huesos.

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