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La incapacidad para crecer
Carlos Alberto Martínez Castillo | Auctoritas
En materia económica, algo grave está pasando en nuestro país, y es que durante poco más de siete años la economía no crece por arriba del 0.8% lo que no alcanza para superar el crecimiento de la población.
Como pocas veces en la historia, este gobierno y el anterior han tenido prácticamente recursos ilimitados para detonar crecimiento, no obstante, la inversión pública es la más baja desde que se tiene registro, el gasto en educación está por debajo del pago de intereses de la deuda y los servicios médicos son los peores en décadas.
Para este año el gobierno cuenta con 10.4 millones de millones de pesos (cifra de 14 dígitos) para sus gastos y hasta ahora el resultado en crecimiento y desarrollo económico es nulo. En efecto, para el mes de febrero habremos crecido 0.2%, para el primer trimestre (ene - mar) se estima el 0.1% lo que para efectos prácticos es cero.
Lamentablemente el resto del año no pinta mejor, si bien puede haber alguna noticia no tan perjudicial en términos del tratado de comercio con EU y Canadá que mejore los números, éstos no llegarán siquiera al 1.0 por ciento.
Es claro que, México ha perdido la capacidad de desarrollo económico. Lo anterior se explica por diversos factores. El primero de ellos es la pésima administración de los recursos de los contribuyentes quienes a pesar de su esfuerzo no encuentran la respuesta al mandato redistributivo e impulso al crecimiento que el gobierno tiene; con la cantidad gigantesca de dinero que tiene para gastar la economía no levanta.
A lo anterior se suma la destrucción institucional del Poder Judicial y el cambio constante de las reglas jurídicas que limitan la certeza para la inversión y el arreglo de controversias económicas de manera justa y rápida, en este sentido el riesgo país viene aumentando de manera considerable lo que limita aún más las inversiones indispensables para el desarrollo.
El tercer aspecto es el casi inexistente mercado interno comprometido por la inseguridad, los sobrecostos producto de fenómenos como el cobro de piso, el mal estado de la infraestructura carretera, la falta de potencia del crédito bancario, el alza de precios sin control y un gasto público mal enfocado.
Con relación a la economía nuestro país prácticamente vive del comercio con EU, las remesas de los mexicanos que viven en aquel país y del esfuerzo de millones de pequeñas empresas a lo largo del país que si bien no son beneficiarias de contratos de obra pública, ventas a gobierno o permisos especiales, si son responsables de sostener al gobierno con sus impuestos y de generar la mayor parte de los empleos.
En las próximas semanas estaremos viendo qué podemos rescatar de la relación comercial con EU a la espera de que ello siga siendo lo que nos mantiene para no caer en recesión.
Internamente hay mucho que ajustar, desde seguridad y crédito bancario hasta la reorientación del gasto del gobierno.