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IMSS, estridencias ante pruebas de esfuerzo
Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
El deterioro es como un lamento. María Elena L. Lacroix
La opacidad no desaparece, son las desatenciones por años, el arrastre de lo que nos han ido dejando el desinterés y ahora la queja en todo tipo de espacios, edificios públicos, monumentos históricos, caminos y carreteras, ayuntamientos y hasta en el mismísimo zócalo capitalino, blindado ante marchas y manifestaciones cada vez más violentas.
Es por supuesto la seguridad social es todo un tema, que confluye en las charlas informales, en las recurrencias de encontrar respuestas, en la falta de compromiso de quienes tienen responsabilidades importantes en los sectores vulnerables, donde el ciudadano acude como opción única y última; pero también en las mesas de trabajo y de diálogo con las autoridades.
Hay vacíos legales que se dejan a propósito, ahí donde llega tarde el ajuste de pensiones, las jubilaciones en las universidades públicas se han vuelto impagables, en esa mezcla de pocos recursos en los dos órdenes de gobierno que atienden la educación, pero la salud está ante el último viaje, la enfermedad terminal, el cáncer sin medicamentos, sin infraestructura, porque todo cabe hoy en la canasta repleta de malos augurios.
Me comentan casi de madrugada que el IMSS ha entrado en ese tobogán insalvable de la terapia intensiva, el caos no está distante, se limita hasta el pago de las jubilaciones y la lista debe ser muy larga, porque además se afirma que se inflaban salarios, para salir mejor librados seguramente de las crisis económicas recurrentes y negadas, por cierto.
La modalidad 40 tiene un freno brusco hoy, ahí donde los que iban a jubilarse podrían mejorar los dineros a recibir después de esta condición, un derecho que está supeditado hoy a reformas al vapor, que dejarán en la orfandad de miles y miles de trabajadores que dieron todo por años de servicios.
El deterioro de los hospitales y centros de salud es evidente, innegable, después de más de un sexenio están visitando estos lugares de llantos en silencio por la pérdida de seres queridos, así como el pequeño espacio en las comunidades más apartadas de los centros de población, sin un médico a su alcance o una enfermera o enfermero; una desgracia que recae en los que menos tienen siempre.
Pocos la libran cuando entran a la denominada terapia intensiva, esa donde se ubica el IMSS, sus derechohabientes, médicos y enfermeras, personal administrativo y de apoyo, residentes y hasta la misma autoridad, cuando su única salida es el incremento del ocho por ciento al salario, que no es suficiente para paliar la grave crisis que atraviesa.
Antes podías pagar con un salario alto hasta 25 UMA para mejorar tu pensión, pero a partir de ayer jueves 22 de octubre de 20206, solo puedes pagar casi el mismo salario que tenías más un poquito; 1 UMA.
Ya no puedes pagar meses atrasados desde tu baja, ahora solo cuenta desde que realizas el trámite. Pero la ley dice que tú puedes elegir un salario más alto, pero un acuerdo de oficina se afirma, quiere cambiar una ley que le corresponde al Congreso, a los legisladores federales.
Mientras tanto, las recetas escriben en ella es temporal la medida, una pastilla para el cáncer, porque no hay estudio que se realice para mejorar el estado de indefensión de los trabajadores del sector salud, y así en varios rubros; porque nos acompañan en la mayoría de los casos, rémoras que solo aspiran a enormes mansiones, viajes y lujos que la austeridad republicana les permite.
Entre líneas
Sobresaliente la participación de la estudiante de la DGETI en Altamira, Tamaulipas, Ángela Karime Venegas Hernández, quien obtuvo medalla de oro en Indonesia, con un innovador extintor a base de ondas sonoras. Lo anterior producto de la excelencia en el aprendizaje de las tecnologías, donde confluyen docentes con amplios conocimientos y la disposición de los educandos a la innovación. Enhorabuena.