Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

No es guerra híbrida, es la guerra

Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

Rusia le declara la guerra a Alemania enviándole drones con explosivos a un aeropuerto de Leipzig, pero el canciller Friedrich Merz responde con prudencia para evitar que el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte detone ataques de la OTAN en contra de Rusia.

La “guerra híbrida” pasó a ser un eufemismo la noche del 4 de agosto en el aeropuerto Leipzig-Halle cuando uno de los drones impactó en un avión de carga ucraniano; transportaba armamento. El artefacto no estalló por un desperfecto técnico. Minutos después, un avión de la mensajería DHL también pudo haber estallado por el impacto de otro dron.

La guerra híbrida permitía acciones ambiguas por parte de Rusia y reacciones nimias por parte de la Unión Europea. Lo de Leipzig no permite ambigüedades: es terrorismo de Estado maquinado por Putin. Es la guerra.

La doctrina militar desde la Revolución rusa es escalar para desescalar, pero Putin se encuentra en una espiral ascendente; está contra las cuerdas, en principio, porque el tiempo lo ha derrotado. Prometió que su operación militar duraría pocas semanas.

Por otra parte, Putin apostó al quiebre de la Unión Europea, es decir, la proliferación de los Brexit: una pandemia que terminaría por matar al proyecto político más exitoso del siglo pasado.

Putin respiró profundo el día en que Alemania anunció el envío de chalecos y cascos a Ucrania días después de que iniciara la invasión. Cuatro años después, Alemania apoya con misiles a Zelensky. Putin está inquieto.

Con la declaración de guerra en el aeropuerto de Leipzig, la Unión Europea entregará más equipos de antimisiles a Ucrania. El terrorista del Kremlin recuerda que serán “objetivos legítimos” los países occidentales que ayuden a Ucrania. Escalar para desescalar.

Putin está tan inquieto que ha decidido negociar con el director de la CIA los rasgos de una geopolítica geométrica donde la guerra de Irán aparece en el mapa del ruso. John Ratcliffe fue el mensajero de Trump: estoy en guerra en Irán y este país fabrica drones que estallan en los edificios de Kiev. Negociemos.

Sí, tendrán que negociar porque Putin le ha entregado a Irán la licencia para fabricar misiles hipersónicos Oréshnik, el Kinzhal y el Zircon.

El quid pro quo que planteó el equipo de Putin a John Ratcliffe es: dejo de apoyar a Irán, pero qué me va a dar Donald Trump.

La Unión Europea recibe insultos por parte de Trump y explosivos desde el lado ruso. No hay que ser ingenuos: Putin tiene de aliado a Trump con su simple equidistancia frente a la guerra en Ucrania.

Lo anticipó Merkel: Estados Unidos ha dejado de ser aliado. El canciller Merz ha actuado en consecuencia iniciando con la mayor inversión en defensa en su país y redoblando el apoyo a Ucrania.

Ayer, Kaja Kallas lo mencionó: lo del aeropuerto de Leipzig  fue terrorismo.

No es guerra híbrida, es la guerra.

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

Últimas noticias

Noticias Recomendadas