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De la Fuente, el mejor canciller del mundo
Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?
Las diplomacias de Estados Unidos y México se encuentran en pleno combate: ambas son dogmáticas; no pueden ser consideradas como diplomacias de Estado.
Ambas articulan estrategias maniqueas: existen amigos y enemigos. No construyen puentes de cordialidad para el encuentro entre divergentes.
La relación comercial estrecha entre Estados Unidos y México, en ocasiones, no ha permitido observar las grandes diferencias entre sus diplomacias.
El periodista Roberto Rock publicó el pasado lunes que el secretario de Relaciones Exteriores Juan Ramón de la Fuente dejará su puesto “en las próximas semanas”. Rock es muy cercano al dueño del único periódico mexicano que no permite artículos de opinión o notas que cuestionen el paso de De la Fuente por la cancillería. A su vez, el dueño del periódico mantiene una estupenda relación con el canciller. El silogismo es claro: Ramón de la Fuente se irá.
Uno de los rasgos del secretario De la Fuente en su paso por la cancillería ha sido su intolerancia con la crítica.
Su vanidad le impide el contacto con la realidad. La realidad sobre la política exterior mexicana es demasiado cristalina; no es necesario realizar sesudos análisis o conjeturas en el aire para llegar a conclusiones.
De la Fuente, en lugar de que aceptara la baja calidad de la política exterior, se enojaba con aquellos que cuestionamos su liderazgo por su imposibilidad de convencer a la presidenta para que cambiara de rumbo.
La diplomacia dogmática mexicana a partir de 2018 no ha sido ejemplar: el país ha perdido influencia en América Latina y prueba de ello son las inexistentes relaciones con Ecuador y Perú, y la ausencia de diálogo político con Argentina, El Salvador, Bolivia, Paraguay, República Dominicana y recientemente Honduras y Chile. Ha sido Trump el que ha conquistado la región. Y no necesariamente es una buena noticia, particularmente por lo que ocurre en Venezuela. La dictadura vive.
Los crímenes de guerra en manos del presidente Putin y el asesinato de 70 mil gazatíes no han sido temas estratégicos en la política exterior de la presidenta Sheinbaum y del secretario De la Fuente. Ambos no han recordado al lord molécula sobre las citas judiciales en tribunales internacionales de Putin y Netanyahu. Tampoco han defendido a los jueces internacionales que fueron sancionados por Trump por investigar al primer ministro israelí.
¿Qué dicen sobre la guerra en Irán?
De la Fuente dejará la cancillería en los peores momentos de la política exterior mexicana. Pero eso quizá no le interese. Vender al mundo la concentración de poder en un solo partido y el fraude electoral del “poder Judicial del acordeón”, no es sencillo.
Es más sencillo que lea su periódico favorito cuyas encuestas lo ubican como el mejor evaluado en México, y yo agregaría, del mundo.