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Opinión

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¿Por qué EU 'compra' mineros con 100 millones de dólares?

Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas 

¿Por qué están tan enfocados en esto los vecinos? Es de las cosas que se van a quedar con o sin Donald Trump, con los republicanos o los demócratas que hoy se miden en elecciones en el país vecino.

El gobierno de esa nación invierte 100 millones de dólares en conseguir mineros bien capacitados, financiando proyectos en universidades, a fin de contratar a unas 6 mil personas con esas habilidades. Muchos mexicanos podrían enfilarse hacia ese mercado, me explico:

Es relativamente fácil de entender por qué lo hacen: allá quieren muchos recursos de los que poca gente sabe. Les llaman tierras raras.

Podrá ser la labor más vieja del mundo y henos aquí, en pleno siglo XXI buscando expertos en la explotación de la tierra.

Ya les platiqué que estamos en años muy especiales. La familia del capitán del minero Grupo México, Germán Larrea, entró a la lista de las 25 fortunas más grandes del planeta, precisamente por el valor que adquiere el cobre.

Pero eso no es una ‘tierra rara’. El cobre es útil para los sistemas eléctricos que alimentan una nueva era que no esperábamos, una en la que es necesaria mucha más electricidad.

Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos de la tabla periódica, absolutamente esenciales para fabricar casi toda la tecnología moderna.

A pesar de su nombre, no son "tierras" ni son tan raras. Les llaman así porque están muy dispersas y es extremadamente difícil y caro separarlas de otros minerales para obtenerlas de forma pura.

Están en el smartphone: el neodimio y el disprosio se usan para crear microimanes superpotentes. Gracias a ellos, el altavoz del teléfono es diminuto, pero suena fuerte, y el motor de vibración funciona.

El europio y el terbio son la razón de que todas las nuevas pantallas muestren colores rojos y verdes muy brillantes. Porque sí.

Los motores de los autos eléctricos y los grandes aerogeneradores de energía eólica necesitan toneladas de estos imanes de tierras raras para generar y transformar electricidad.

Si quieren buscar a los responsables de la necesidad de la nueva minería, busquen un espejo. Los representantes de esta tendencia que casi nadie pidió están en California, Nueva York y Texas, principalmente, y son sospechosos comunes: bancos, empresas tecnológicas.

Pero, como anticipé, un eslabón de esta cadena va a dar en parte a México, a Sinaloa, Sonora, Baja California y Chihuahua.

Va la razón: jóvenes residentes de esos estados tienen un tratamiento especial en centros de estudios como la Universidad de Arizona, en donde desde 2020 reciben un beneficio de pago preferente que reduce su colegiatura a 18,900 dólares al año bajo un convenio con los respectivos gobiernos estatales.

Es una cifra sensiblemente menor a los aproximadamente 44 mil dólares que paga el resto de los estudiantes internacionales.

Esa universidad está entre las que reciben parte de los apoyos por 100 millones de dólares asignados por la Casa Blanca este año para generar talento.

Lo está porque incluye capacitación para estas “nuevas” necesidades: licenciatura en Ingeniería de Minas y una maestría en Ciencias en Ingeniería Minera, Geológica y Geofísica.

Las empresas mineras alcanzaron en conjunto este año niveles máximos de valoración. Fíjense en ese combo de empresas llamado PICK, un ETF de iShares.

Pero hoy Estados Unidos depende del suministro extranjero porque enfrenta una importante escasez de mano de obra en toda la cadena de suministro de minerales y materiales críticos, desde la minería hasta el procesamiento y el reciclaje.

Desde 2015, la inscripción en programas de minería estadounidenses ha disminuido aproximadamente un 45%, de acuerdo con el Departamento de Energía.

Éste calcula que Estados Unidos necesitará aproximadamente 6,000 nuevos ingenieros sólo en el sector minero durante los próximos 10 años.

Ahí tienen la razón de los 100 millones… y la oportunidad, para algunos cuantos.

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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