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Opinión

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Espantasuegras y alebrijes

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatal: lo que realmente cuenta es el valor de continuar. Winston Churchill

En el horizonte de la alternancia en el poder político, nada debe escapar de la atención de los actores del reparto, en primera línea o en esa necesaria focalización de los problemas cotidianos, ante la siempre medible condición de aceptación, donde la economía es una parte no solo sensible, sino fundamental para todos.

La rendición de cuentas no es solo parte del paisaje, ni adornos ni distractores, sino todo lo contrario, porque debe asustarnos el futuro inmediato, el del día siguiente, ante la cruenta realidad de enfermarnos de angustia y ansiedad; porque la melancolía ya no forma parte de la telaraña de sueños de un mexicano común.

Tenemos ante nosotros oportunidades únicas, sobresalientes algunas, y la crítica ácida no resuelve, no brinda salidas de emergencia a crisis de valores, de consideraciones al margen de lo superfluo, en un mundo que dejó de ser raro para transformarse en violento.

Los números sí ayudan, pero hasta ahí llegan, en ese sonido diametralmente opuesto a los deseos de una mayoría que no se equivoca, que desea ser escuchada, atendida, tomada en cuenta por las autoridades de los tres niveles, desde siempre; no de ahora.

Nobleza en las comunidades, extender la mano al visitante, ahí donde la realidad sí asombra, sorprendidos por lo que antes no estaba ni en la imaginación, instituciones en la debilidad de quienes, en la irresponsabilidad de sus actos, aniquilan una transformación pensada y cuidada por algunos protagonistas que no están más.

Leemos desde temprano a favor o en contra de quienes declaran, quienes inculpan sin pruebas, de quienes esconden, protegen o al menos se nota tratan por los medios no convencionales, dar cuenta de su verdad, en ese control de daños que dejaron de ser cajas chinas, para convertirlas en desechables sin eco ante una sociedad frustrada.

Mexico como nunca antes atraviesa pantanos y vaya que se tizna, las acusaciones otra vez llegan de fuera, los Estados Unidos seguramente inmaculados, son los hacedores de la justicia a su favor, y los culpables somos todos los demás, desde Líbano hasta tierra no invadida ni despojada, sino defendida por patriotas, no más de lo mismo.

Llama la atención que el desgaste es evidente, en esa toma y daca de implicaciones en una violencia que deja de lado a los migrantes, a la pobreza, a esa alicaída economía de mercado, donde los precios de los productos están subiendo sin una explicación considerada como creíble.

Hemos ido dejando lo prioritario, la paz social que nos debe cobijar, y ahora la intensidad de las lluvias nos irrita, nos sumerge en ese ambiente de cancelaciones de reuniones o postergación de lo sublime, el abrazo al amigo de antaño, la visita al enfermo, porque hasta la naturaleza se manifiesta en contra.

Ni espantasuegras ni alebrijes en los días por venir, donde el encierro pareciera ser la solución para que todo fluya en la capital amable de un México de sinsabores, quejas y diatribas; donde las dudas son más sobresalientes que las certezas; desafortunadamente hoy en varios temas en primera línea.

ENTRE LÍNEAS

Hay otros ambientes y además desarrollo de esas inteligencias, que no dejan de pensar y crear escenarios a futuro; a finales de este mayo en Mérida, Yucatán se dará un encuentro iberoamericano de empleabilidad, entre todos los sectores productivos, gobierno del estado y educación media superior y superior, donde la Inteligencia Artificial hará su parte. 

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