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Desempleo en Estados Unidos: Transición hacia un nuevo mapa laboral

En crisis anteriores los despidos ocurrían porque las empresas enfrentaban problemas de liquidez, hoy vemos a empresas rentables haciendo recortes masivos.

OpiniónEl Economista

El mercado laboral de Estados Unidos (EU) atraviesa una transformación silenciosa que va mucho más allá de las cifras habituales. A primera vista, cuando escuchamos que la tasa de desempleo ronda 4.2% según reportes de la Oficina de Estadísticas Laborales de EU, el indicador parece estar en rangos aceptables.

Sin embargo, al mirar de cerca, la creación de empleo se ha desacelerado drásticamente a solo 57,000 plazas en junio y la participación de las personas en la fuerza laboral continúa cayendo.

Para comprender por qué ocurre esto, podemos analizar dos de los grandes motores detrás de esta tendencia: las decisiones de política monetaria y una reestructuración interna sin precedentes en las corporaciones.

En primer lugar, está el efecto de las tasas de interés determinada por la Reserva Federal (el banco central de EU). Cuando la inflación subió, el banco central encareció los créditos para enfriar la economía.

Al subir esta tasa, pedir prestado para construir una fábrica, financiar un proyecto, expandir una empresa o hasta usar una tarjeta de crédito se vuelve más costoso, lo que provoca que la gente modere su consumo. Cuando el consumo baja y el financiamiento se encarece, las empresas frenan sus planes de contratación y buscan recortar gastos operativos.

Sin embargo, uno de los factores más relevantes de este ciclo no es la falta de dinero, sino hacia dónde se está destinando.

A diferencia de crisis anteriores donde los despidos ocurrían porque las empresas enfrentaban problemas de liquidez o insolvencia, hoy vemos a empresas rentables haciendo recortes masivos.

Datos de fuentes especializadas en el sector tecnológico como Layoffs.fyi y análisis del Financial Times registran cerca de 140,000 despidos en firmas de tecnología y servicios en lo que va del año.

La razón responde a un cambio estratégico: reducir el gasto en nómina para liberar capital e invertirlo en mejorar la productividad de las personas con herramientas de Inteligencia Artificial (IA). Es decir, reducen el presupuesto de sueldos para destinar más de 700,000 millones de dólares a la compra de servidores, centros de datos e infraestructura para IA.

Nos encontramos en lo que podríamos llamar una primera fase: el periodo de fondeo, donde las empresas recortan personal no para ser reemplazado de inmediato por robots, sino para pagar la tecnología que usarán en el futuro.

La segunda fase sería cuando la IA se integre en las operaciones diarias. En ese momento, la automatización podría sustituir trabajos relacionados con tareas administrativas, atención al cliente y desarrollo básico de código, generando una desocupación estructural que no responderá a un mal momento económico, sino a un cambio permanente en la forma de trabajar.

Cabe señalar que en la historia laboral, en cada revolución, los mercados laborales terminan modificándose y en esta revolución tecnológica el trabajo enfrenta una reconfiguración.

Aunque muchos puestos tradicionales irán desapareciendo, se abrirá paso a profesiones que hoy apenas comenzamos a dimensionar, desde especialistas en integración de modelos de IA y auditores de ética tecnológica, hasta arquitectos de datos y roles donde el factor humano es insustituible.

Prepararse para este escenario exige dejar de ver la automatización como amenaza y reorientar la capacitación del talento hacia las competencias que demanda el nuevo mapa laboral.

*Director General de BanCoppel y Servicios Financieros Coppel

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