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El BCE aplicaría un último aumento de tasas en septiembre
El banco central aplicó un incremento en junio, pero se tomó un respiro el mes pasado.

De concretarse, este ciclo de endurecimiento sería el más breve del BCE desde el 2011, cuando subió las tasas en dos ocasiones en respuesta a una crisis de los precios de la energía.
El Banco Central Europeo (BCE) subiría las tasas de interés una vez más el mes que viene, ya que los elevados precios de la energía alejan aún más la inflación del objetivo de 2.0% fijado por el banco, y luego mantendrá su política sin cambios al menos hasta mediados del 2027, según una encuesta de Reuters publicada ayer 13 de agosto.
Lo que en un principio se esperaba que fuera un breve conflicto entre Estados Unidos (EU) e Irán ha entrado en su sexto mes sin que se vislumbre un final, lo que mantiene los precios del petróleo en torno a 25% por encima de los niveles previos a la guerra y ha elevado la inflación de la zona euro hasta 2.9% anual el mes pasado.
El banco central aplicó un incremento en junio, pero se tomó un respiro el mes pasado, al tiempo que dio a entender que se avecina otro aumento de tasas.
La historia demuestra que el BCE nunca se ha quedado en un solo incremento de tasas, y la combinación de una actividad económica resistente, presiones persistentes sobre los precios y mercados energéticos volátiles refuerza los argumentos a favor de una nueva alza.
Una mayoría de 83% de los encuestados, 57 de 69, en la encuesta de Reuters realizada entre el 10 y el 13 de agosto, espera que el BCE suba su tasa de depósito en 25 puntos base (pb), hasta 2.50%, en septiembre. Esto contrasta con 72% registrado antes de la reunión de julio y 65% aproximadamente de junio.
“Cuanto más tiempo se mantengan los precios del petróleo en estos niveles, y cuanto más suban, mayor será el riesgo de que se produzcan efectos de segunda ronda. El BCE no puede hacer nada al respecto hasta que no los observe, pero sí puede actuar con antelación, que es lo que ha estado haciendo”, dijo George Buckley, economista jefe para Europa de Nomura.
“El riesgo es que, si el BCE se limita a solo un incremento de réditos, parecería un ejercicio de ajuste fino, algo que todo el mundo sabe que no se puede hacer realmente en política monetaria”.
Alrededor de 80% de los economistas pronostica que la tasa de depósito cerrará este año en 2.50%, mientras que 63% estima que se mantendrá en ese nivel al menos hasta el tercer trimestre del 2027.
De concretarse, este ciclo de endurecimiento sería el más breve del BCE desde el 2011, cuando subió las tasas en dos ocasiones en respuesta a una crisis de los precios de la energía, una medida que muchos consideran ahora un error de política monetaria.
