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La cultura de la juventud

OpiniónEl Economista

Por fin cerró el mundial. Vendrán los buenos datos económicos, sus análisis correspondientes y esas cosas, pero hay un par de informaciones interesantes que me gustaría compartirles en relación a la población que salió a las calles a disfrutar. Más de la mitad tiene menos de 29 años y una cuarta parte tiene entre 18 y 24. Es decir, buena parte de la gente que salió a disfrutar en colectivo lo hizo por primera vez y se encontró con cientos de miles de sus pares por primera vez.

Estamos hablando de cientos de miles que ya nacieron en una ciudad gobernada por la izquierda y que vivieron una parte crucial de su aprendizaje social, encerrados por la pandemia. Estos cientos de miles de personas se organizaron y se prendieron vía las redes sociales para hacer cualquier cantidad de cosas divertidas. Unas sin duda más arriesgadas de lo que mis canas y mi estómago de madre aguantan, pero lo que es interesante reflexionar es en el encuentro masivo que tuvieron.

Nada nos entusiasma más, en esas etapas de la vida, que conectar con nuestros pares y el hacerlo en el espacio público de forma tan masiva sin duda deja un aprendizaje y una forma de auto concebirse generacionalmente. Las personas jóvenes inundaron las calles porque pudieron hacerlo sin obstáculo alguno y se sintieron seguras y cómodas de hacerlo. Bello.

Después de la pandemia todo siguió igual, pero cambiaron muchas cosas. Ya sé que esta frase suena absurda, pero les invito a saborearla un ratito. Una cosa muy evidente a nivel mundial, es la necesidad del espacio abierto y público para las manifestaciones artísticas y culturales. Sospecho que vendrán buenos años en donde veremos mucha experimentación hacia allá. La necesidad del espacio público es una necesidad social latente y presente.

Y en medio de esta vivencia de la Ciudad de México, llama la atención los videos de mujeres jóvenes que les parece buena idea renunciar al derecho al voto y a una suma importante de derechos ganados con sangre, sudor y lágrimas y que han hecho de la vida de las mujeres tantito más digna. Llama la atención el discurso de la ultraderecha puesto en voz de voces de mujeres jóvenes. Sorprende porque una sabe que eso es un balazo en el pie monumental. A la derecha no le importamos nada y en la menor oportunidad nos escupen y nos tiran a la basura. La derecha, al final del día, odia a las mujeres en cualquiera de sus presentaciones. Al final del día, la derecha termina odiando hasta a las más bien portadas y blanqueadas.

Lo que me parece que está de fondo, es la crisis de futuro. A mí me tocó educarme en la firme creencia de que estudiando una carrera y trabajando bien, tendría la vida resuelta, como la tuvieron mis padres y eso dejó de ser cierto en mi generación, la que creció en el periodo neoliberal, que instaló la economía “Monopoly”. Es decir, pa´ que se entienda en cristiano, la economía del juego Turista: todo funciona para que solo gane un jugador y el resto sea embargado y eliminado.

Lo que está de fondo en los extremismos de la gente joven, es la crisis de futuro, sobre todo en la certeza económica. Esa certeza que sería linda tener de que, si haces tu parte, tendrás una casa, salud, educación que te llevará a un trabajo digno, tiempo para divertirte y una vejez decente. De ahí la importancia de no soltar la tarea del bienestar compartido.

Para la derecha las respuestas son simples, no importa que no sean ciertas. “No tienes certeza de futuro porque te la quita el feminismo, o un migrante, un prieto o la izquierda, fin”. ¿Y el modelo económico? Ese no se discute, vaya a ser que se les corten los privilegios.

En fin, diversas manifestaciones de las diversas juventudes. Que la inteligencia artificial y la santísima nos iluminen.

Ana Francis Mor

#SuSecrechula

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