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Sí, el Comité contra la Desaparición Forzada es la ONU
Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?
La clase política mexicana presume con entusiasmo y alegría su ignorancia sobre la misión de la Organización de Naciones Unidas.
La última vez que escucharon hablar del ente multilateral se remonta a su educación Primaria, cuando sus maestros les enseñaron el significado del acrónimo “ONU”.
“Organismo de Nativos Unidos”, respondería alguno de estos políticos cuando lo examinó su profesor de Primaria.
El nacionalismo es la guerra, dijo en alguna ocasión el presidente Mitterrand.
No importa, para la clase política mexicana resulta vital presumir de nacionalismo porque es la fórmula más inmediata para generar cohesión y empatía con segmentos de la sociedad que poco o nada les interesa el mundo.
Es curioso, existe una satisfacción al pronunciar la palabra “soberanía”. La misma palabra, en Europa, está vinculada a las guerras.
Emocionada, la presidenta de Morena presumió en un video que el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, ¡no es la ONU!
Pero el mensaje desafortunado no solo lo dijo Luisa María Alcalde.
Funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores, quienes supuestamente sí respondieron de manera adecuada en sus exámenes de Primaria sobre el acrónimo de “ONU”, trataron de minimizar el informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU señalando la mano que apunta a la Luna y no hacia el contenido del informe.
“No es la ONU”, comentó el Subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Da pena observar a funcionarios tratando de quedar bien con la jefa y, al mismo tiempo, quedando mal con los familiares de las víctimas de desapariciones forzadas y, por supuesto, con el país.
Jennifer Feller, Directora General de Derechos Humanos de la cancillería escribió en X que el Comité realizó una “interpretación errónea”.
Crímenes de lesa humanidad refleja una crisis humana profunda creada por el Estado.
De acuerdo con la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas se entiende por desaparición forzada “el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley”, nos dice la ONU.
El 21 de diciembre de 2010, la Asamblea General, en virtud de la resolución A/RES/65/209, expresó su preocupación, en particular, por el aumento de las desapariciones forzadas o involuntarias en diversas regiones del mundo, como los arrestos, las detenciones y los secuestros cuando son parte de las desapariciones forzadas o equivalen a ellas, y por el creciente número de denuncias de actos de hostigamiento, maltrato e intimidación padecidos por testigos de desapariciones o familiares de personas que han desaparecido.
Los narcos de La Barredora estaban vinculados a la policía en tiempos de Adán Augusto López en Tabasco. O qué decir de Rocha Moya y su cita con El Mayo Zambada el día que lo transportaron hacia Estados Unidos.
México necesita ayuda de la ONU.
La miopía responde a dogmas de partidos. Es fácil culpar a Calderón de todos los males del país.
Si a una parte importante de la sociedad no le interesa el mundo, la presidenta de Morena puede presumir sobre su desconocimiento sobre la ONU, y será aplaudida.
Sí, el comité es la ONU.