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En Chihuahua ya vieron una oportunidad
Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
¿De cuántas piezas está hecho un coche? Una GPU útil para un centro de datos también tiene miles de piezas y puede valer lo mismo que un automóvil, aunque esta sí se puede cargar con una mano.
Empresas extranjeras instaladas en Juárez y Guadalajara están exportándolas a carretadas, detonando un negocio nacido a partir de la inteligencia artificial.
Esa actividad tiene una gran ventaja sobre los coches: deja más ganancias. Considerablemente más.
No hay que dejar de hacer piezas automotrices, pero, a decir de ciertos chihuahuenses, es hora de revisar cómo pueden sacarle más jugo al negocio. Como lo hicieron con la maquila y las autopartes.
Hace poco menos de 100 años, así nació también la oportunidad de entrar al sector automotriz. La infraestructura pasaba de las brechas a las carreteras, tal como ahora se mueve de las carreteras a los centros de datos.
El clúster industrial de Chihuahua ve en el auge de las GPU y la infraestructura de IA el catalizador para transformar a Juárez, de una maquila tradicional de bajo costo, en un nodo global de manufactura electrónica avanzada y componentes críticos.
Esta semana, Forbes publicó que el organismo empresarial Desarrollo Económico de Ciudad Juárez detectó un cuello de botella debido a la nula fabricación de tarjetas de circuito impreso para los centros de datos de inteligencia artificial construidos en Estados Unidos.
Ahí se abre una oportunidad de negocio para esa ciudad fronteriza.
No existen fábricas en México con capacidad para producir tarjetas de circuito impreso multicapa o de alta densidad en volúmenes industriales. La misma publicación agregó que casi todas las tarjetas de circuito impreso utilizadas por las empresas instaladas en México son importadas.
Las necesitan empresas como las taiwanesas Foxconn, Wistron, Pegatron e Inventec, y las estadounidenses Flex, Jabil, SMTC, Keytronic y Mack Technologies.
Aquí expuse también que Taiwán ya rebasó a Europa y Canadá como socio comercial de México y se ubicó en el tercer lugar nacional.
Las importaciones semestrales provenientes de esa isla, que es una potencia en semiconductores, pasaron de 14 mil 612 millones a 43 mil 915 millones de dólares en un año. Como proveedor nacional, Taiwán rebasó a Europa y quedó detrás de Estados Unidos y China.
La intención de los emprendedores juarenses sería sustituir ciertas importaciones e impulsar una coinversión para instalar una planta piloto de fabricación de tarjetas de circuito impreso, en alianza con proveedores internacionales.
Quieren pasar de ensambladores finales a productores de componentes especializados y capturar la cadena de suministro intermedia mediante la producción de placas multicapa de alta velocidad, arneses para distribución de potencia y módulos de conmutación necesarios para conectar las GPU Blackwell y Hopper de Nvidia, cuyos precios van de 25 mil a 50 mil dólares.
Ojo, esa empresa tiene utilidades (EBITDA) del 65%. Compárenlas con el 4% de Ford.
Hacer estas tarjetas es una ruta para escapar de un círculo vicioso de bajas utilidades y salarios atados a industrias maduras, como la de autopartes, que atiende a fabricantes de coches apretados por la feroz competencia asiática.
La geografía, como en el pasado, juega en favor de los mexicanos. Al estar en la frontera directa con El Paso, Texas, los servidores y racks pesados de GPU —unidades de procesamiento gráfico— pueden llegar en pocas horas por tierra a los nuevos corredores de centros de datos en Texas, Arizona y Nuevo México, reduciendo tiempos críticos de despliegue.
No sería la primera vez que Chihuahua despega ante una oportunidad. Hace décadas, el fallecido Jaime Bermúdez Cuarón puso al estado en el mapa global al impulsar la industria maquiladora, precisamente en Juárez.
Lo ideal es que esta oportunidad no se limite a jaliscienses y chihuahuenses, pero la realidad es que es ahí donde la gente ya está entrenada en áreas en las que puede ampliar rápidamente sus conocimientos para empezar a trabajar y detonar un nuevo negocio para México. Por cierto, como los coches, las GPUs también se venden por millones.