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Opinión

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Censurar

Ezra Shabot | Línea directa

La obsesión autoritaria por controlarlo todo alcanza en México a los medios de comunicación, tanto digitales como electrónicos y escritos. La presión ejercida directamente sobre empresas radiofónicas y televisivas para deshacerse de conductores críticos y comentaristas no dispuestos a sumarse a las voces pagadas por el gobierno e introducidas con calzador en diferentes programas informativos, no ha sido suficiente para una administración que paulatinamente se apodera de los mensajes que llegan a la audiencia del país.

En este contexto es que aparecen los lineamientos para garantizar la protección de los derechos de las audiencias dentro de una nueva Ley en Materia de Telecomunicaciones, con la intención manifiesta de añadir un elemento legal para que desde la cima del poder se puedan acallar voces disidentes. El concepto “las audiencias” como el de “pueblo”, representa una generalización que le permite al gobierno asumirse como la única voz legítima y poseedora de la verdad absoluta. No debe de confundirse con el derecho de réplica establecido ya en legislación mexicana.

Es cierto que quien tiene en sus manos un micrófono o una columna influyente, tiene la responsabilidad por lo que dice o escribe. Incitar al odio o a la violencia, o mentir deliberadamente dañando la integridad física o moral de una persona, comunidad o institución, debe tener consecuencias legales a partir de las limitantes establecidas en relación a la libertad de expresión. Pero esta no es la discusión planteada por la 4T, sino su urgente necesidad por cerrar todo espacio informativo que cuestione la realidad alternativa construida sobre números inventados y consignas no demostrables.

Intentar imponer este esquema informativo restrictivo a las plataformas digitales, y en general a todo aquello que circule en redes sociales es un esfuerzo inútil, incapaz de concretarse en el mundo actual, pero lo suficientemente amenazante como para disuadir a muchos de confrontarse con la verdad oficial. Como hemos insistido en este espacio, la necesidad de un régimen autoritario por controlarlo todo, hace que esta cacería de brujas, mensajes y contenidos, se presente como parte del objetivo primordial destinado a difundir una sola versión de la realidad que se presente totalmente blindada frente a cualquier otra interpretación informativa.

Por ello la utilización de un neolenguaje por parte de la presidenta. “Centros de procesamiento” en lugar de refinerías clandestinas, “interrupción temporal del flujo eléctrico” para evitar utilizar el término apagón, o “se movió el tren” tratando de no decir la palabra descarrilamiento. Ajustar la realidad al discurso oficial en todo espacio y tiempo, es el objetivo de la regulación informativa que se aplicará en el corto plazo. No es censura diría Sheinbaum, es únicamente utilizar las expresiones correctas que se ajusten a la visión cuatrotera de un México inexistente.

Ezra Shabot Askenazi es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México. Analista político y catedrático universitario con 22 años de trayectoria en la UNAM. Como académico ha sido jefe del Departamento de Ciencias Sociales y Jefe de Planeación Académica en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Acatlán.

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