Buscar
Opinión

Lectura 5:00 min

Banxico entra en pausa monetaria

Irasema Andrés Dagnini | Sextante financiero

La decisión del Banco de México de mantener la tasa de equilibrio en 6.5% y postergar la convergencia a 2027 no es técnica, es la declaración de que la inflación en México ya no es importada, es interna. La semana pasada, la autoridad monetaria en su comunicado de política monetaria anunció que por unanimidad mantendrá su tasa de referencia en el nivel actual 6.5% por algunos meses más.

Lo relevante no fue la pausa, sino que postergó para fines de 2027 su expectativa para la convergencia de la inflación a la meta del 3.%. Hace tres meses aún la veía en 2026 y ahora la manda 18 meses más lejos. Por su parte, el INEGI dio a conocer que la inflación anual en la primera quincena de julio se colocó en 3.12%, su menor nivel desde diciembre de 2020.

El índice no subyacente, que incluye productos agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, disminuyó 0.67% mensual y registró un crecimiento anual de 0.29%. Es el nivel más bajo desde agosto de 2023. Al interior, la historia muestra que los productos agropecuarios retrocedieron 1.51% mensual y acumulan una caída anual de 3.34%. Las frutas y verduras cayeron 3.11% mensual y en la comparación anual muestra un alza de 2.10%.

El producto que más contribuyó a contener la inflación fue el jitomate, con una reducción mensual de 29.20%. Le siguieron el chile poblano (15.63%) y el chile serrano (6.98%). Del lado energético, el gas doméstico LP bajó 1.0% mensual y las tarifas energéticas y autorizadas por el gobierno aumentaron bajaron apenas 0.01% mensual, ubicando su tasa anual en 3.31%. Es decir, la inflación bajó porque llovió y porque el gobierno contuvo el gas, no porque los servicios estén cediendo.

La mayor prueba de la conducción de la política monetaria está en la subyacente, que es la que marca la tendencia de fondo y elimina bienes de alta volatilidad. Ese indicador aumentó 0.23% mensual y 3.95% anual. Dentro de él, las mercancías subieron 0.22% y los servicios avanzaron 0.39 mensual, con una tasa anual de 4.44%. Las loncherías, fondas, torterías y taquerías subieron 0.37% mensual, la vivienda propia 0.26% y el transporte aéreo 4.11% por vacaciones.

Mientras México presume una inflación de 3.12%, Estados Unidos va en sentido contrario. La economía perdió de forma inesperada 23,000 puestos de trabajo en julio, tras un aumento revisado a la baja de 20,000 en junio. Los economistas esperaban 80,000 nuevos empleos. Es la primera destrucción neta de empleo en más de dos años.

El impacto sobre las expectativas de la política monetaria fue inmediato. De acuerdo con el CME FedWatch Tool, que mide la probabilidad con futuros de Fed Funds, las apuestas a un alza de tasas de la Fed en septiembre cayeron a 44.4%, comparado con 55.6% el día previo al dato. Los operadores ahora ven un 25% de probabilidad de que las tasas se mantengan sin cambios hasta diciembre, frente a 15.5% el jueves. En otras palabras, el mercado pasó de temer una nueva alza a descontar que la Fed se quedará quieta por más tiempo. La Fed había mantenido sin cambios su tasa en el rango de 3.50%-3.75% la semana previa, con tres disidentes que querían subirla.

El resultado se vio en el peso. La moneda local cotizaba el viernes en 17.1430 unidades por dólar, con una ganancia de 0.36% en el día y una apreciación acumulada de 1.1% en la semana. El jueves, antes de la decisión de Banxico, el dólar cotizaba entre 17.20 y 17.26 pesos, y el viernes cerró el 17.1385 unidades. Una reacción positiva de los participantes del mercado frente a los datos actualizados.

No obstante, es importantes resaltar que la inflación que baja es la no controlada y la que sube es la que más duele. Que el jitomate baje 30% es estacional y volátil, pero que los servicios sumen 55 meses arriba de 4% es estructural. Por eso la divergencia con la Fed es clave. Si la Fed ya no subirá sus tasas este año Banxico mantiene la tasa de referencia en 6.5%, el diferencial de más de 275 puntos base sostendrá artificialmente al peso.

Un dólar en 17.14 contiene la inflación importada, pero abarata importaciones, castiga al exportador y al campo. Es pan para hoy y hambre para mañana. El propio mercado ya descuenta que hacia adelante las perspectivas apuntan a una prolongada pausa monetaria.

Para las finanzas corporativas, esto tiene dos traducciones obligadas que todo director debe explicar al consejo. Si Banxico deja la tasa en 6.5% en 2026 y 2027, el costo de deuda no bajará. El bono a 10 años está en 9.12% y a 20 años en 9.60%. Si financias un proyecto con 50% de deuda a 11% y 50% de capital te exige 15%, tu WACC será 13%. Todo proyecto por debajo de eso destruye valor.

Recordemos que hay una regla de oro entre los empresarios: solo si invierte si la Tasa Interna de Retorno (TIR) es mayor que tu WACC. Si tu WACC es 13% y tu proyecto de abrir una nueva sucursal te da una TIR de 10%, aunque venda mucho, te empobrece. Con una pausa larga, muchos proyectos que parecían rentables con tasas de 7% dejarán de serlo.

La decisión de Banxico para el consumidor significa obtener un crédito caro hasta 2027. La baja del jitomate no compensa la tasa de interés de una tarjeta de crédito al 60% anual. Y finalmente, la estabilidad de la tasa de referencia para México significa para el gobierno que la deuda se encarece.

Con una inflación no subyacente en 0.29% anual y una subyacente en 3.95%, Banxico hizo bien en no bajar la tasa objetivo. Pero al mandar la convergencia a 2027 admite que ganó la batalla del jitomate y está perdiendo la de los servicios.

Temas relacionados

Economista y analista de economía y finanzas. Consultor de personas físicas y morales. Docente nivel superior, conferencista. Miembro del Consejo Asesor de UVM-Coyoacán. Editor de Vínculo Económico, canal digital. Comentarista en radio y televisión y colaborador en revistas especializadas del sector financiero.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas