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Aranceles: la Suprema Corte de EU frenó a Trump y México ganó

Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times

La decisión del viernes pasado de la Suprema Corte de Estados Unidos transformó el comercio en Norteamérica. Lo que empezó como una derrota para Donald Trump derivó en una reconfiguración que coloca a México en su posición competitiva más sólida de la última década.

Ese día, la Suprema Corte determinó que el presidente de EU no puede usar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para imponer aranceles unilateralmente, porque fijar impuestos y aranceles es atribución exclusiva del Congreso. Así, quedaron anulados el arancel del 10% a todas las importaciones a EU que Trump impuso el 2 de abril pasado y el arancel del 25% vinculado al fentanilo que le aplicó a México y Canadá. Ahora, quienes pagaron esos aranceles podrán exigir su devolución.

Trump respondió activando la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 y fijó un arancel global del 10% por desequilibrios en la balanza de pagos, con vigencia de 150 días. Para extenderlo, el Congreso deberá autorizarlo al cumplirse el plazo. Habrá que ver cómo logra Trump esa aprobación con sus escuetas mayorías en ambas cámaras. Es probable que en el Senado se use la Reconciliación Presupuestaria, que no exige 60 votos, dado que los aranceles son impuestos que generan ingresos y califican para esa vía rápida. Se necesita una aprobación acelerada antes de que venza el plazo.

La sorpresa del día fue la exención para México y Canadá al aclarar Trump que el nuevo 10% no se aplicará a productos que cumplan con las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Así, el arancel se convierte en un filtro contra la triangulación de terceros, principalmente de China, premia la manufactura regional genuina y castiga a quienes usan a México o Canadá como puente. De paso, desactiva la amenaza de una guerra comercial trilateral y protege las cadenas integradas.

Para México, la exención le otorga una ventaja clara: mientras productos de Europa o Asia pagarán 10%, los mexicanos mantendrán tasa cero y serán 10% más atractivos. Esto podría acelerar el nearshoring y la llegada de nuevas plantas industriales, porque estar en México es la única forma legal de acceder al mercado estadounidense sin pagar ese 10%.

Varios estados mexicanos podrían resultar muy beneficiados. Nuevo León es un destino natural para sustituir proveedores extranjeros por regionales. Chihuahua y Baja California, con electrónica, capturarán la demanda de componentes antes importados de países ahora castigados con el 10%. Sonora, por su integración industrial con el suroeste de EU y su músculo exportador, puede atraer inversiones para cumplir con las reglas de origen del T-MEC sin pagar el recargo global. Coahuila, al protegerse el sector automotriz, asegura rentabilidad frente a armadoras en EU, pese a los aranceles que persisten al acero y aluminio. Querétaro, con un sector aeroespacial y certificaciones de origen rigurosas, se encuentra en una posición de dominio frente a competidores europeos.

La batalla legal del viernes obligó a un cambio de modelo: de aranceles por decreto a proteccionismo regional compartido. México tiene una ventana de 150 días para consolidar su papel como socio indispensable y aprovechar un beneficio arancelario que el resto del mundo no tiene.

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

Instagram: ruizhealy

Sitio: ruizhealytimes.com

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Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

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