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Opinión

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Alguien ha roto el cielo

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

No hables a menos que puedas mejorar el silencio. Jorge Luis Borges

La narrativa va cambiando, a veces de manera abrupta en el día a día, porque hay sobresaltos, brotes de inconformidad, de aquellos que según dicen por tierras sureñas, dejan de caer parados sexenio tras sexenio, en esa natural dinámica en un estado como Campeche, que adolece en los tiempos recientes de una economía estable.

Calendarios políticos que se entrecruzan con hechos consumados por vez primera en el partido gobernante a nivel federal, caso específico Sinaloa, con un gobernante que se atrevió a cruzar la línea divisoria entre el pasado reciente del todopoderoso y el poder indiscutible de quien, desde palacio nacional, dicta línea y asegura gobernabilidad.

A rio revuelto se dice coloquialmente en los pueblos con litoral, ganancia de pescadores, aquellos que de repente pueden ver oportunidades distantes, o simplemente no se van a arrimar por ahora a las tendencias de una incertidumbre natural, entre negativos de los mismos de siempre, y las fortalezas de atender al pueblo que estuvo por años en esa marginación, de donde fueron rescatados por programas sociales sin intermediarios.

Campeche junto con Aguascalientes y Colima, han sido nombrado y nombradas respectivamente, coordinadores de la Cuarta Transformación, apelativo que poco a poco irá cayendo en desuso, por la necesidad de la construcción de un mensaje propio de acuerdo a cada región o estado del país, donde las cartas, el pretexto y el diablo se han soltado sus amarras.

El movimiento está trabajando para seguir edificando mejores tiempos, con Pablo Gutiérrez Lazarus, abanderado en el entidad campechana por la dirigencia morenista ayer martes en la capital del país, se refrenda el golpe seco a la grilla, de quienes apostaban por un descarrilamiento de quien con esfuerzo y trabajo, pero además un renovado equipo de ciudadanos, han transformado la vida pública del municipio más importante, en lo económico para Campeche, un Carmen que había padecido del saqueo de gobiernos insensibles.

Hoy las resistencias y las adversidades estarán en la temática de los que a favor o en contra, dividen las opiniones, se activarán pausas de actores importantes, que fueron separados de sus cargos en el actual gobierno de Layda Sansores, criticada a más no poder, por los campechanos, no solo por la invasión de fuereños en los cargos públicos de su administración, sino por el desconocimiento de un Campeche distante a aquel que dejó la heredera del sansorismo en 1997.

Desmarcarse no es parte del simplismo, sabemos de antemano que Gutiérrez Lazarus no era su candidato, por eso impulsó no solo por cuestión de genero a su otrora compañera de lucha y ex secretaria de gobierno Liz Hernández, sino que Ciudad del Carmen, la cabecera que ha gobernado el recién nombrado coordinador hasta en tres trienios haciendo historia, por los resultados y los triunfos indiscutibles en las urnas; una Isla que vence inercias económicas con voluntad férrea, ha sido marginada de una administración opaca. 

Una lucha sorda se viene como avalancha, consecuencia de los financiamientos políticos con dudosa procedencia de recursos, esos que en el pasado reciente también adquirieron propiedades, terrenos, construyeron grandes mansiones, al amparo de un poder que asecha y no castiga, que amaga y no condena en Campeche; quizá cómplice de esos tiempos.

Los campechanos deben permitirse el cambio verdadero, sin discursos y sin maquillaje a granel, sin parafernalia, sin matices, en blanco y negro está el retrato de la realidad económica no solo en Campeche, Yucatán esté en “influenza económica”, letreros por doquier de “se renta” “se vende” o “se traspasa”, es la fotografía grotesca del ahora.

ENTRE LÍNEAS

Desgastado el discurso priista, no solo se han quedado solos, sino están desesperados por seguir medrando en el poder político, que les brinde recursos mediante elecciones, para después abandonar a los pocos que hoy acompañan con plurinominales, por ello buscan afanosamente a panistas, verdes y mocistas para hacer alianzas e intentar sobrevivir; el desafuero es una asignatura pendiente.

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